1319. A GOLPE DE EMPATÍA
Marta Ondina Cuello Ruiz | Laondina

Había muchísima gente por las calles con vendajes en las manos, chichones en la cabeza, piernas escayoladas o cojos. Me propuse averiguar qué pasaba y resolver el misterio, a lo mejor podía ayudar o sacar dinero de lo que estaba pasando. Mi situación financiera siempre ha sido llevar billetes del Monopoly en el monedero por si algún día adquieren valor real y resulto ser rica.
Comencé a investigar viendo las noticias, pero en ningún medio se hablaba del creciente número de personas accidentadas. Continué con mi labor preguntando a estas personas, algunas me contestaban que se habían chocado con puertas, otros que se habían caído y otros me decían que me fuera a la mierda,y es que a veces no podía contener la risa al preguntar. Algo estaba claro, que ninguno me decía la verdad.
Un día saliendo de mi casa vi a lo lejos una ambulancia parada y como quien no quiere ver, pero quiere ver me acerqué. Había una chica tirada en el suelo gritando de dolor.
– ¡Mi cabeza! ¡Ha sido ella, ha sido ella! ¡Se ha movido! Gritaba nerviosa mientras señalaba la farola que tenía enfrente.
Los técnicos de la ambulancia se miraron y asintieron, no estaban muy sorprendidos por la actitud de la muchacha y procedieron a curarla. Me quedé esperando a ver qué pasaba sentada en un banco. Al rato, la joven salió aparentemente más calmada con un mega chichón en la frente. Me acerqué a ella.
– ¿Qué te ha pasado? Pregunté con voz de abuela cariñosa.
– ¡Ha sido esa maldita farola, se ha movido para que me chocara con ella! Dijo visiblemente enfadada.
Miré hacia donde estaba aparcada la ambulancia, pero habían volado y lo entiendo.
– ¡Nos están atacando, hacen daño a la gente mientras caminan, son ellos! Gritaba histérica mientras se alejaba corriendo.
Madre mía, el golpe le ha desplazado el cerebro, pensé. Me quedé mirando fijamente hacía la farola y noté una sensación extraña.
Empecé a pasar todos los días al lado de aquella farola y siempre había una ambulancia parada. Todos los que salían de ella decían lo mismo, que esa farola se había movido.
¿Será que las farolas se están preparando para invadirnos? O ¿Están enfadadas porque llevamos muchos años chocándonos contra ellas a causa de ir cegados con los móviles?
¿Alguna vez le has preguntado a un árbol o a una farola como se siente?
Un poquito de empatía, por favor…