201. ABANDONO
BRIGIDA JURADO CANALEJO | JURCAN

El espejo retrovisor le confirmó el sueño profundo de su acompañante. El “bulto”, Rector Magfco. de una Universidad pública, roncaba plácidamente. Había sido un día duro sorteando los ataques de una oposición cada vez más férrea.
La noche se presentaba larga y Pedro, el conductor, pensaba en las horas que aún quedaban para la siguiente reunión. Tenía que echar gasolina y el navegador le informaba que la próxima estaba a pocos kilómetros.
La maniobra del abastecimiento duró poco y, con prisas, se subió de nuevo al coche intentando acelerar más para paliar los minutos que había perdido.
Unas luces por detrás, acompañadas de gestos, le indicaron que tenía que parar. Lejos de amilanarse, bajó la ventanilla con soltura y con voz firme le indicó al agente que estaba de servicio que en el coche viajaba un representante del Estado. El guardia, mirándole fijamente a los ojos, le respondió que “su” representante se había quedado en los váteres de la gasolinera.
Entre luces, alarmas y caras de pocos amigos, retomó al punto de abandono pensando en qué momento se había producido, llegando a la conclusión que tendría que haber sido cuando se dirigió a la caja para pagar.
La cara del Rector oscilaba entre la rabia y el bochorno de la explicación.
El cara a cara fue tenso; las acusaciones y explicaciones de cada uno se iban tornando en ira difícil de controlar. Los agentes, ante tal situación y visto que el “abandonado” volvía al coche, optaron por la retirada no sin antes hacer los saludos de rigor.
Una vez en el coche el Rector, rojo de ira, increpaba a su conductor indicándole la falta de profesionalidad y la ausencia de responsabilidad. Éste, que tenía a sus espaldas algunos trienios en broncas y llamadas de atención, no podía concentrarse en esta ocasión pues la imagen que tenía presente era el letrero de neón anunciando los lavabos de caballeros y a su pobre jefe refugiado en su marquesina.
Aguantando la risa y, fijando la vista en la carretera, continuó impertérrito su camino.