1361. ADIVINANZA
Pedro Pradillo Manzanero | David Olivaw

Comenzaba el verano y se celebraba una fiesta, una fiesta grandiosa y no era para menos. Todos los años se repetía de igual manera aunque no eran los mismos del año pasado quienes la celebraban. A partir de mañana comenzarían a llegar pero esta noche era para disfrutar y para ahorrar fuerzas, nos harían falta.
Concentrados todos en la naturaleza, a la luz de las estrellas, departíamos y apostábamos para ver a quién le tocaba la mejor pareja, nosotros somos muy machotes y ellas nos eligen para marchar juntos el día de mañana, no importaba, por cada uno de nosotros había cientos de ellas. Todos estaríamos emparejados, ciento a uno, claro.
Ellas sin embargo se pavoneaban, rivalizaban y apostaban cuales serían las que iban a tener más hijitos, las que se iban a poner más gordas que las demás, las que se iban a poner más rojas.
Todos afinábamos nuestras maquinarias para que estuvieran a punto mañana, para sujetarse más fuerte, para perforar más profundo, para succionar más rápido y más cantidad. Algunos somos muy eficientes
Todos queremos que nos toque un buen invitado o un huésped, algunos preferían a los mayores, pero la mayoría preferimos a las niñas, a los niños los elegían muy pocos, pero siempre hay algunos raritos. Daba igual, jugarían con ellos, dormirían con ellos, comerían con ellos, serían muy felices juntos.
Cuando acabara el campamento de verano se acabaría casi todo, algunos se irían con sus nuevos compañeros un tiempo más, a sus casas, otros sin embargo se quedarían allí y allí acabarían sus días, pero lo más importante es que el tiempo que pasaremos juntos será completo.
¿Qué quién soy? ¿Qué cómo me llamo?

Pediculosis Capitis