1053. AL BORDE DEL COLAPSO
Ildefonso Fernández-Pacheco Fernández-Pacheco | Jonvaine

Meeeec, meeeec…
―Segis al aparato.
― ¡Enhorabuena, amigo! Su llamada ha sido elegida para ganar el gran premio de hoy. ¿Con quién tengo el placer de hablar?
― ¿Ein?
―Buenos días, señor, ¿me escucha con claridad?
―Segis al aparato, dígame. ¿Me se siente?
―Le oigo como si estuviera a mi lado. Ahora, le formulo la pregunta de los quinientos euros.
― ¿Cómo dice?
―Veamos, le llamo del programa “Al borde del colapso”, de “Radio Premios a Porrillo”, ¿sabe quién soy?
―Es usted muy raro. Un momento. Prrrraaaa. Me ha venido un gas y eso es mu malísimo quedárselo dentro. ¿Qué me decía?
―Mi nombre es Margarito Florido y……
―Qué mala leche sus padres, ¿no?
―Bien, como le decía……
― ¡¡¡Clementinaaaaa!!! ¿Conoces a Margarito Florido? Es que ha llamao y no sé qué quiere. Prrrrraaa.
―Segis, contrólate, que en estos teléfonos se siente tó.
―Sí, señor, prrrraaa, ¿qué es lo que quería?
― ¿Va a contestar la pregunta o paso a otra llamada?
― ¿Qué me ha preguntao?
―Todavía, nada, señor.
―Es usted muy raro.
―Allá voy. Si yo le preguntara: “¿De qué estoy al borde?”, ¿qué me contestaría?
―Que a tomar por culo. Menúa tontuna. Prrrraaaa.
― ¿Pero, ha escuchado el programa alguna vez?
― ¿Qué programa?
― ¡Dios! “Al borde del colapso”, céntrese, se lo suplico, Segis.
― ¿Cómo sabe mi nombre? ¡¡¡Clementinaaaa!!! El Margarito me está liando.
―A los buenos días, Margarito. ¿Quién es usted? Yo soy la esposa de Segis. Es que al hombre, cuando está con gases, se le nubla el entendimiento. Pero es mu bueno, tó lo da, ¿sabe usted? Mu buenísimo.
―Estoy convencido de que la audiencia estará encantada de conocer su vida, pero solo tiene que responder a una pregunta, por favor se lo pido.
― ¿Cuála pregunta?
―Atenta, amiga.…
― ¿Ah, nos conocemos? No recuerdo ahora a ningún Margarito.
―Margarito Florido, de “Radio Premios a Porrillo”.…
― ¡¡¡Segiiiiis!!! Margarito es mu raro. Que dice algo de un porrillo.
―Te digo yo que va fumao.
―Señora, por lo que más quiera, última oportunidad.
―No me se ponga gramático, a ver si le va a dar un parraque.
― ¡¡¡¿De qué estoy al bordeeeee?!!!
―Ni lo sé ni me importa, pero con esos gritos se me queda sinfónico, fijo.
― ¿Qué habré hecho yo para merecer esto? ¡¡¡Dios!!!
―Usted sabrá. A mí, plin. Prrrraaa. ¡¡¡Segiiiis!!! Ya mas contagiao los aires. Estarás contento.
―Ahora será culpa mía, ¿no ti digo? Anda, Clemen, despacha al Margarito, que es mu pesao.
―Que dice mi marido que le despache, u sea que, al grano, o le dejo con la miel en los labios.
―Snifff, snifff, no puedo más. Por favor, se lo suplico, ¿de qué estoy al borde? Por favor, por favor, por favor……
―Deje de lloriquear, que le va a dar un colaso.
― ¡¡¡Repita eso!!!
― ¿Lo cuálo? ¿Lo de colaso?
― ¡¡¡Quinientos euros!!! ¡¡¡Sí, sí ,sí!!!
―Señoras y señores, nos vemos obligados a interrumpir la emisión, porque Margarito Florido se encuentra un poco indispuesto. Volvemos en breves instantes.
― ¿Será posible? ¡¡¡Segis!!! Al final le ha dao el parraque al Florido. ¿Te has enterao pa qué llamaba? Prrrrraaa.
―Mira, ése ha sonao con Dolbis Sensarráun. Qué arte tienes, Clemen… Prrrrraaa.
―Prrrrrrraaaa, pa, pa, ¡Juá!