236. AL OTRO LADO
Andres Serrano | Náufragoenlaluna

La primera vez que intenté acercarme al mundo de lo paranormal, fue con la escritura automática. Cogí un bolígrafo, y lo mantuve sobre un papel en blanco, cerré los ojos, y dejé que los del “otro lado” se manifestaran. La mano empezó a moverse lentamente, la cosa funcionaba. Tras unos largos minutos, abrí los ojos, y había dibujado algo parecido a un mapa político de la ciudad de Murcia. Guardé el bolígrafo y nunca se lo conté a nadie.
A los quince años, nos juntamos los paranormales de la clase y fabricamos nuestra primera tabla Ouija. La madera nos costó 500 pesetas de la época, un pastón, pero era un tablero de calidad.
Dicen que cuando una sesión de espiritismo sale mal, hay que quemar la tabla. Os puedo asegurar que a ese precio, nadie se iba a acercar a esa tabla con un mechero.
El encargado de tallar el abecedario y los números en el tablero fue mi amigo José, el “experto” en estos temas. Tardó en hacerla cuatro días, cuando la trajo, faltaba la M y había puesto una Ñ. Decía que la M se le había olvidado, pero que la Ñ estaba por si el espíritu era español.
Tuvimos que escribir la letra que faltaba a bolígrafo después de la Z.
Era el único abecedario del mundo que acababa en M. Ningún espíritu, ente, o ser de otro mundo se hubiese puesto en contacto con unos individuos que no sabían ni escribir su propio abecedario bien.
Una vez acabada la tabla, realizamos cuidadosamente un listado de preguntas para los espíritus.
¿Sabes los números de la primitiva de mañana? ¿Cuál va a ser la quiniela ganadora de esta semana?
La primera sesión empezó “bien”, el espíritu que se manifestó no tenía ni puta idea de primitivas y quinielas, pero decía ser la abuela de uno de los presentes. La cosa prometía. Mi amigo, se puso tan contento de hablar con ella, que en un acto de alegría y entre lágrimas, fue a su casa a contárselo a su madre. Y esta, se lo tomó tan bien, que le dio con un guantazo tan fuerte, que la onda expansiva nos hizo llorar a los cuatro que estábamos fuera esperando.
Este tipo guantazos son de manual, al recibirlo, uno nota como los dos mofletes se le juntan y suena como si alguien estuviera tocando un cajón flamenco. Son guantazos que sólo se dan dentro de unos parámetros muy específicos, y suelen venir tras pronunciar alguna de las innumerables “palabras clave”, como por ejemplo: Porro, Porno, Ouija, Whisky, Sin carnet, Sin preservativo, Suspenso, etc.
Cuando mi amigo salió de su casa con la cara roja, nos mostró dos cosas, que el mundo de lo paranormal es doloroso, y que no todo había que contárselo las madres.
La tabla se guardó y nunca más la volvimos a usar. Bueno, en realidad sí que la usamos una vez más, para saber las preguntas de un examen de historia. Los cinco suspendimos.