ALMA DE PORCELANA
Mila Fernández de la Puente | Celia G. Bridges

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Dicen que cuando el alma se rompe, le ocurre lo mismo que a un jarrón de porcelana que se te cae de las manos; puedes reconstruirlo, trozo a trozo, con paciencia y cariño, pero jamás volverá a estar completo. Además, cualquier vaivén puede arrancar una pequeña lasca y habrá que recomponerlo de nuevo.

Magda sabe que se le puede desprender un trozo, pero está dispuesta a convertir su pasado en polvo de porcelana.

Hoy lo va a conocer.

 Lo ha imaginado como un hombre moreno, alto, con barba y mirada esquiva y penetrante. Pero eso ocurre en su imaginación, porque él no ha puesto foto en su perfil y nunca ha salido el tema en sus conversaciones.

 Nerviosa y expectante, se ha arreglado como si fuera una novia. Ha elegido la ropa que considera más apropiada para la ocasión: pantalón vaquero y jersey de cuello vuelto negro, botas camperas y unas gafas de sol de Armani, que le dan seguridad, porque son enormes y le tapan la cara.

 Ella tampoco ha puesto foto en su perfil. La ausencia de un ojo es difícil de explicar. Nadie le hace caso a una tuerta.

 Por fin, ha llegado la hora y se ha sentado a esperarlo, en el lugar y a la hora que él ha elegido: el pantalán más lejano del muelle deportivo, al mediodía. Magda está sorprendida, porque no le parece el sitio más indicado para una primera cita, pero él es quien decide.

 Mientras espera, Magda no puede evitar recordar como la porcelana de su alma se ha ido rompiendo poco a poco, a cámara lenta.

Vive rodeada de personas, pero está sola. Prefiere aparentar que su vida es perfecta. Nadie conoce sus noches de miedo y ansiedad. Nadie estaba delante cuando un puñetazo le arrancó el ojo.

 Pero hoy todo va a cambiar.

 Cuando lo ve acercarse, con una flor blanca entre las manos, tal y como habían acordado, descubre que es un hombre joven, menudo, rubio y con cara de no haber roto un plato en su vida. Magda se asusta y sale corriendo antes de que él la descubra.

 Puede que haya sido un error contratar a un sicario para asesinar a su maltratador. Debería hablar con la policía o buscar un buen abogado, quizás lo haga mañana, si sigue viva.