1135. AMÉLIE MAL
Toni Zamora Aguirre | Toni Zamora

Nací el 22 de octubre de 1990 por accidente. Sí, por accidente. Hay que reconocer que en la mayoría de las familias hay uno o dos accidentes, es decir hijos que no planeabas tener pero que vienen y oye, al final les coges cariño y todo. En mi familia hay dos accidentes: mi hermana y yo.
Je sais parler français, ich kann sprechen deutsche, posso continuare a parlare in italiano, falo português and I also speak english. Mola ¿no? Me he aprendido esas frases de memoria para decirlo en las entrevistas de trabajo y quedar más profesional. Es cierto que sólo quedas bien si el que te entrevista no sabe ninguno de esos idiomas, o sea aquí en España quedas bien siempre.
Mi hobby favorito (Trastorno Obsesivo Compulsivo es el término técnico) son los detallitos del mundo, fijarme en esas pequeñeces de las que está hecha la vida.
Por ejemplo, cuando un padre/madre grita a su hijo, hay un silencio y una tensión que es siempre la misma, es como un lugar común que todos conocemos. Como cuando entras en un bazar chino y sientes que ya has estado ahí antes. Ese déjà vu que te hace sentir el ver los mismos artículos y el mismo olor a plástico y juguetes que hay en otras tiendas de cualquier ciudad. Pues ese mismo déjà vu: escuchas gritos de un padre/madre y piensas «Espera espera, yo ya he estado en esta tensión antes. Ahora miraré a las demás personas que están conmigo y la mayoría estarán mirando para abajo abochornados o mirándose entre sí con cara de “tampoco era pa’ ponerse así con el niño”».
Soy una persona con deseos poco ambiciosos: me gustaría tener el suficiente dinero como para que cada vez que me disculpe con alguien pueda darle 10 euros. O sea si voy por la calle poniéndome el abrigo y al meter rápidamente el brazo por la manga, sin querer, le pego un puñetazo a un desconocido, darle 10 euros y que esa persona esté feliz.
Ese sería mi mayor deseo, que la gente sea feliz por haberle pegado un puñetazo en la cara.
Además soy muy humilde, me conformaría con tener superpoderes sólo para situaciones muy específicas. Como el poder de la telekinesis (mover objetos con la mente) para levantar los muebles de mi casa sólo para barrer y fregar sin obstáculos; o poder transformar la palma de mi mano en suela de zapatilla para matar bichos sin tener que buscar una zapatilla y que al bicho le dé tiempo a esconderse; o el poder de teletransportarme sólo para que mis amigos vean que, aún tardando 1 SEGUNDO en ir de mi casa a la suya, llego 20 minutos tarde. Y vean que no lo hago aposta, que de verdad soy así.
En resumen, soy diferente, raro, insólito, extraño, soy una de esas personas extraordinarias que sabe diferenciar entre “hay”, “ahí” y “ay”, por increíble que parezca.
Lo cual creo que es una de mis mayores virtudes.