AMOR, HEDOR, GANCHITOS Y MUCHO MÁS
VICTOR MORENO LOZANO | Arshavintor

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Cuantas ganas tenía de tener novia yo, y esta idea, una chica que tampoco me gustaba demasiado, rápido pilló. No se hizo demasiado de rogar y rápida estuvo, pues una cita me pidió nada más me vio. Tan directa y convincente fue, que en su favor jugó mi timidez. Por supuesto, no supe decir que no y acepté. Así fue como, sin lugar a duda, en mi primera cita me involucré. Pero el día no había terminado, sin darme yo cuenta, un SMS a mi móvil había llegado. Era una de las chicas más guapas y populares del pueblo, <> decía el mensaje de texto, de pronto pensé, vaya día más intenso.

Acto seguido respondí: “siempre yo cosas por ti sentí”. – Quedemos – decía el siguiente mensaje de texto, con el que yo, por supuesto, estaba de acuerdo. Pero un asunto debía primero resolver, y no era otro distinto que el de, con mi anterior y no consumada amante romper. – Debemos dejarlo – le escribí. – Pero si ni hemos empezado – inmediatamente leí. Vaya día lleno de frenesí.

Y llegó el día de la quedada, nervios e incertidumbre de mi se apoderaban. Una bolsa de ganchitos me estaba endiñando, cuando sin previo aviso ella apareció y dijo: “¿Nos vamos?”. Por supuesto, respondí, e inmediatamente la seguí. Cada vez menos luz pude apreciar, y es que ella me estaba llevando junto con otra pareja hacia la oscuridad.

Boca sucia y seca, habla entrecortada y nervioso caminar, no me veía ni los pies cuando de pronto, una gran mierda de perro voy a pisar. ¡Que peste! De pronto voy a escuchar, pero como quería besarla, callado me voy a quedar. Y así llegamos al lugar, cuando frente a mi ella se va a plantar. Áspera boca, sabor a ganchito y olor fecal daban comienzo a un evento excepcional. Mi primer beso estaba a punto de dar. Poco duró la experiencia cuando la procedencia del olor ella y la otra pareja van a detectar, además de que un grumo de ganchito de mi boca, en la suya se fue a depositar. Y así fue mi primer beso, digno de en gestas contar, pero por dejar plantada a mi anterior cita, buen tortazo por la cara el karma a mí me va a dar. Y volví caminando a casa solo y oliendo mal, pero el primer capítulo de mis historias románticas ya podía contar.