Ángel y Demonio
Paloma Luengo Perez | Jimena Castan

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Ángel y demonio. Mesa para dos. Que tres son multitud. Saca las alas para apagar las llamas rojas que inundan la herida. Puntos de sutura en el alma. Tengamos la fiesta en paz que el diablo cuando se aburre mata moscas con el rabo. Se miran. Se odian. Se aman. Y vuelta a empezar. Anticiclón por la meseta Norte anuncia la chica del tiempo. Qué más da si va a llover o granizar. Y a qué viene esto pregunta el angelito a lo que el diablo le contesta que sabe más por viejo que por diablo . Reproches sin control. Hacen las paces. Mientras uno se santigua el otro rie con descaro. Los polos opuestos se atraen. No hay discusión. Pagan la cuenta. Y se van a dormir. Cuatro esquinitas tiene mi cama y ya son muchas. El primer beso, el primer cigarrillo, la primera borrachera. Siempre hay una última vez para la primera vez. Diablo quiere a su angelito que ha roto más platos de los que dice. Aún así la quiere. Eso es amor y lo demás tonterías. Vivir en el infierno del amor o en el cielo de la muerte. Cada cual que siga su camino. Ya somos mayorcitos. Para la próxima no me enamoro por si el diablo acecha sin pedir permiso o quizás el ángel que, aún pidiendo permiso ,me de la extremaunción por adelantado y no pueda contarlo. La muerte y la vida. Dualidad eterna. La vida es una putada. Quiero ser diablo para correr con el coche y quemar el asfalto y sudar hasta decir basta. Quiero se ángel para poder perdonar mi rabia contenida. La vida fea. Las cosas bonitas. ¿ Alguien da más? Hagan sus apuestas señores que el tridente se enreda en las alas y no hay tiempo para más. Yo seguiré poniendo las manos en el fuego por al amor. Sin duda, me quemaré.