356. ANIVERSARIO
SONIA RUIZ CORCOS | BORRASCA

Hoy es nuestro aniversario y mi Paco me lleva a un restaurant así sin “e” al final, como los finos.
Ha sido excusa para ir de pelu y ponerme toda como la Preysler, perlas del chino incluidas.
Llevo el vestido de la comunión del Kevin que casi me entra como el primer día, he tenido que meterme dos fajas pero voy divina.
El Paco está deslumbrante con ese traje de cuando nos casamos que casi no ha puesto ni 20 veces, un poco más ajustadillo pero espectacular, más guapo que un torero.
Cuando llegamos al restaurant un chaval nos pide las llaves del coche, qué salado. Todo son Audis, BMW, Mercedes y nuestro Panda rojo, destacando recién lavado.
Cuesta un triunfo salir del coche doble fajada pero que no se note, que una es elegante.
Nos sentamos y ofrecen un cóctel de bienvenida, es dulce y fresquito, qué bien entra.
De primero deconstrucción de salsa bechamel con virutas de ibérico. Todo muy pequeñito en un plato enorme. Me maten pero yo juraría que me sabe a croqueta, no digo nada para no parecer cateta.
El segundo suena mejor, tartar de ternera, eso me gusta a mí un buen filete que con la croqueta no me lleno.
Cuando llega a la mesa es un montón de carne picada con una yema encima, el muchacho no se ha dado cuenta pero me lo ha traído crudo.
Paco me mira, yo le miro y ambos miramos el plato. Esto será muy fino pero está crudo, yo no me lo como.
A ver si el postre es contundente porque me voy a ir con más hambre que cuando llegué.
El postre promete, es un plato grande con una copa llena de humo que el camarero retira y deja al descubierto… ¡una fresa!
Cuando el humo se disipa espolvorea un polvo dorado que dice es oro y nos deja a solas para compartir.
Partimos la fresa en dos y la saboreamos durante media hora a ver si las tripas dejan de rugir.
Cuando traen la cuenta, casi me desmayo al ver 320 eurazos por no comer. Qué duro es lo de ser finos.
Salimos del restaurant sin “e” pero con hambre, pasamos por una pizzería a coger dos súper familiares con alitas barbacoa y nos vamos a casa donde somos felices llenado la panza y comiendo con las manos.