1139. ANOSMÁTICO
ELENA REY | Renata McKenzie

Me desperté sin ganas de posar un pie en el suelo pero con una necesidad indómita de introducir una docena de churros en mi boca.
Una motivación para validar la existencia de un ser humano tan lícita como cualquier otra.

No tuve la decencia de quitarme el pijama para salir a la calle tras mi grasiento objetivo.
Una de las muchas maravillas del Invierno en una ciudad no tropical, es que puedes enfundarte un abrigo, un gorro y unas botas, y salir a la calle en “puto pijama” sin que nadie te juzgue, (aunque en mi barrio seguro que lejos de ser juzgada, con mi estado semi depresivo crearía tendencia).

Me lío un cigarrillo, (porque sienta muy bien fumar con el estómago vacío y porque ese cigarrillo tampoco me juzga, y además me acompaña hasta la churrería y me da calorcito en los dedos y en los labios).
Y atravieso la plaza.
Decidida.
Tengo un objetivo, saciar mi hambre y obstruir mis arterias.
Tengo una acción, ir a buscar churros.
¡Hasta tengo una razón secreta!, que mi culo sea la envidia de una Kardashian.

Nada puede salir mal. Ningún pensamiento perturbador puede sacarme de mi “gestum”, de mi Universo, de mi atmósfera, de mi…espera….¿eso es un perro oliéndole el culo a otro perro?.
Recuerdo a mi amiga Pura diciendo de Ernesto y de mí, “¡Es normal!, os estáis oliendo los culos”
“Os estáis oliendo los culos”.

Los canes se huelen los culos. Se están reconociendo. Se están conociendo.

Mierda.

Mirando a esos canes, reconociéndose, CONOCIÉNDOSE, oliéndose los culos, oliéndose DE VERDAD, pensé… qué pasaría si un perro no tuviera sentido del olfato, si fuera anosmático. Para empezar moriría de inanición porque comen por lo que huelen. ¡Pero además no podrían relacionarse con otros perros!, y saldrían a la calle y se sentirían inseguros, y serían una versión light de Johnny (dog) cogió su fusil. Cercenados. Pobrecitos…

Gracias, Pura.
Cómo le explico ahora a Ernesto que no pretendía romperle la nariz con mi coxis. Que sólo quería que me conociera de verdad, como hacen los perros.
¡Qué culpa tendré yo de ser tan literal!
Sólo quería que me conociera, joder. ¡Yo estoy embriagada del aroma de su culo!.
Pero él nunca sabrá a qué huele el mío.

Porque mi novio es anosmático.
Mi-novio-es-anosmático.
Cercenado. Pobrecito……
Por primera vez me jode no ser literal en mi afirmación.

Y encima no quedan churros.
Nota mental: Si te levantas a las 14:00, mejor pide una pizza.