AQUEL DIA DE 1977
Lorena Rocchi | Emma

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Aquel día Lucía se levantó un poco más temprano. Se puso el uniforme para ir al instituto, cogió un par de libros, algunos cuadernos y en puntillas atravesó el zaguán. Muy despacito abrió la puerta y salió. Miró hacia la esquina, consultó su reloj pulsera. Volvió a mirar impaciente hasta que por fin, divisó a su amiga que llegaba a su encuentro.

-Ay, pensé que no vendrías!-dijo Lucía abrazando a su amiga.

-Pero aún es temprano. ¿Cómo no iba a venir pichona?! Vamos- dijo Gladys cogiéndola del brazo.

Cuando llegaron tuvieron que esperar unos minutos para que el médico las hiciera pasar.

-Hola doctor- dijo Gladys dándole la mano- Soy la hija de Antonia, se acuerda de mí?-

-Sí, sí . Dígale que pase-

-Es que la consulta no es para mi madre, es para ella- señaló a Lucía.

-Mmm…¿qué le pasa?-

Lucia miró a su amiga, luego a él y finalmente posó su mirada sobre las manos, que frotaban los dedos como si quisiese quitar una suciedad instalada desde hacía mucho tiempo.

-La escucho señorita. ¿Cuál es el motivo de la consulta?-

Muy bajito Lucia pudo decir -Es que no me vino la menstruación en la fecha de siempre-

-¿Cuántos días hace que debería haber sangrado, según usted?

-Hace quince o veinte días- El médico cogió una ficha en blanco donde fue registrando cada respuesta.

-¿Cómo se llama?-

-Lucia Vigo-

-¿Cuántos años tiene?-

-Diecisiete- Y se apresuró a agregar -pero pronto cumpliré los dieciocho-

El ginecólogo continuó escribiendo y preguntando sin levantar la vista.

-¿A qué edad tuvo su primera menstruación?-

-A los once-

-Cada cuánto tiempo le viene el periodo?-

-Cada veintiocho días-

-¿Es virgen? ¿Tiene novio?-

-¡Sí. Sí !- respondió de prisa y abrumada Lucía.

-¡Sí, es virgen,o sí, tiene novio!?- Una mirada inquisidora atravesó a Lucía que estaba apunto de llorar, cuando su amiga intervino.

-Disculpe doctor pero, ¿son necesarias esas preguntas?

El hombre se recostó en su silla,cruzó las brazos sobre el pecho y paseó la mirada de una a la otra, con una sonrisa socarrona.

-Muy bien, parece que ustedes quieren enseñarme a hacer mi trabajo.¿verdad?

-No doctor, yo no quise decir eso- afirmó Gladys.

-Lo que su amiga quiere saber es, si está o no embarazada.¿No es así?

No hubo tiempo para responder. Bruscamente el ginecólogo se puso de pie, deslizó una cortina que ocultaba la camilla obstétrica y le dijo a Lucía -¡Desvistase y acuéstese en esa camilla!- Mientras comenzaba a colocarse unos guantes de látex se dirigió a Gladys y dijo -¡Usted, espere afuera!-

Lucia había obedecido y estaba junto a la camilla,mientras se bajaba las bragas temblorosamente. Sus ojos se tornaron más azules que nunca. Miró a su amiga suplicando que, por favor, no la dejara allí sola.

-Lucia… pichona,no te preocupes que estoy aquí nomás ta?-

Las amigas no dejaron de mirarse, mientras la puerta se fue cerrando lentamente.