400. ARÁNDANOS
Francisco Javier Rodríguez Luis | Mancuso

Entra en la farmacia del paseo de Las Araucarias, llega resoplando bajo la mascarilla, las gafas se le empañan de vaho, ha aparcado lejos porque el aparcamiento reservado de la farmacia está ocupado por las clientas de la escuela de danza de al lado.
Se acerca al mostrador y le dice a la farmacéutica:
– Buenas tardes, espere un poco a que coja aire. Tengo que hacerle un pedido grande.
– No se preocupe señor. Cuando usted pueda.
– Le voy a hacer un pedido que no está asociado a la tarjeta sanitaria y otro que sí lo está. ¿Le parece bien?
– Claro, por supuesto.
– El pedido lo tengo anotado en un bloc de notas del móvil. Espere que lo mire
– Muy bien, no se preocupe.
– Aquí está. Lo que pasa es que no puedo leerlo con las gafas empañadas…
-…
– Vamos a ver, si giro así la cabeza puedo mirar por la zona no empañada de los cristales, uff
– Tranquilícese, no tenemos prisa.
– Quiero mascarillas quirúrgicas de adulto y mascarillas quirúrgicas para niños.
– ¿Un paquete de cada uno?
– No, dos… Pero espere, las mascarillas para niños que sean con la cinta elástica cilíndrica, no las de las cintas planas. Son para mi mujer… Es que tiene la cabeza pequeña, mi mujer, digo. Y dice que las planas le molestan en las orejas ¿Me entiende?
– Sí, ¿las de niños las quiere con dibujitos?
– No, no; azules, normales, son para mi mujer.
– Aquí las tiene, ¿algo más?
– Sí, también quiero una cajita… Es para la orina…, o la vejiga. Tiene por fuera unas frutas del bosque o unas cerezas… Esto es muy difícil… Si veo la caja, podré reconocerlas… Yo no valgo para esto. Me acabo de jubilar. Esto me supera…
– Relájese, señor. Ya sé de qué se trata. Son de arándanos. Ahora se las traigo. No se ponga nervioso. Aquí las tiene. Lo ve. No es para tanto.
– Ahora voy a hacerle el pedido asociado a las tarjetas. Tengo las fotos de las tarjetas aquí en el móvil. Espere que las buscó. Caramba, qué jaleo lo de las gafas empañadas. Y si me las quito no veo bien. Tengo un ojo vago. Me puedo sentar un momento, no me encuentro bien. Me falta el aire. Esto es muy difícil. Me acabo de jubilar.
– Desde luego. Siéntese. Respire tranquilo. Quítese la mascarilla por favor. ¿Tiene usted la pauta completa?
– Sí, hasta la tercera dosis. Soy mutualista. Tengo en el móvil la foto con el certificado…
– No hace falta ahora. Joaquín, llama rápido al 112. Este señor necesita asistencia. Señor, míreme, siga respirando tranquilo, enseguida viene la ambulancia. ¿Llamo a su mujer?
– No, no, ni se le ocurra, que me hace otro pedido… Esto es muy difícil. Me acabo de jubilar…