Aromas y letras
SILVIA GONZÁLEZ VAQUERA | Silviabn88

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Concentrada en aquellas letras sobre el libro que sostenía en mis manos, sentada en una silla, un tanto peculiar, mientras notaba tu presencia a dos metros de mí.



Tú tan a lo tuyo, como siempre, sin percatarte de lo que estaba sintiendo, de como me hacías sentir. Seguías sentado en tu escritorio, a tu rollo, marcando el ritmo de la música con los dedos y tarareando aquella canción que escuchabas con tus cascos negros, mientras pensabas que escribir, tan concentrado, tan tú.

Yo seguí a lo mío, sin querer perder el foco de aquella historia que estaba leyendo, aunque me costase, ya que tu aroma se expandía por aquella habitación. Minutos después, sonó el ruido de la silla donde te sentabas, y unas palabras me hicieron levantar la vista y mirarte.

Estabas de pie, cerca de mi, estirando los brazos para desperezarte mientras que la camiseta negra que llevabas subía y se podía ver el contorno de tu cintura con la goma de tus calzoncillos.

¡Me encanta! Pensé enseguida. Mientras mantenía la calma para que no se me notase que por momentos perdía la respiración.

Qué ¿Cómo lo llevas? ¿hacemos un descanso? ¿Quieres comer algo?

Si, contesté tímidamente al verte sonreír mientras te miraba perdida en aquellos ojos verdes que tanto me encantaba.



Nos pusimos a hablar, a soltar algunas tonterías de las nuestras que solo tú y yo entendíamos. Después de un rato, decidimos retomar la tarea para poder seguir, antes de eso, me miraste fijamente. Te acercaste a mí, haciendo desaparecer la distancia que había entre nosotros, como esos dos metros que nos separaban minutos atrás, ahora estábamos fundidos en un abrazo cálido. Pude sentir tu latido, como poco a poco iba acompañando al mío. Te separaste y sonreímos. En ese momento quise quedarme allí y que ese momento no se acabase jamás.



Silvia González