ARRIBA EL TELÓN
ELISA PINA CORONADO | Lily

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Se abre el telón y heme aquí que me encuentro en el escenario de mi querido teatro, delante de un micrófono y hecha un flan, y no es para menos, mi debut como actriz, aunque sea de poca monta, pero aun así realmente me resulta increíble, sobre todo como he llegado hasta hoy, hasta este escenario.



Mejor será empezar por el principio, y ahora que lo pienso es una historia de eso, de principios de cosas que nunca había hecho.



Llevaba mucho tiempo queriendo iniciarme en estos menesteres artísticos y, tras participar en actividades organizadas por un teatro de la localidad, nos comentaron que había un casting para colaborar en una obra de teatro, algo muy especial, danza-teatro-género, y allí que fui yo, pero solo con la curiosa intención de saber de qué iba todo.



Aquella tarde acompañada de otra amiga que tenía las mismas intenciones que yo, nos encontramos un grupo bastante numeroso de hombres y mujeres que venían todos a probar suerte, a iniciarse en ese mundillo.



Yo conseguí disfrutar mucho haciendo todo lo que nos proponía la directora de la compañía, tenía el pleno convencimiento de que yo no iba a ser una de las elegidas, y eso, me hizo dejarme fluir y cuando nos dijo que escribiésemos un pequeño monólogo para dar visibilidad a la diversidad de género, me explayé y a la hora de declamarlo me lucí porque realmente lo sentía; en un corto texto conseguí expresar mi liberación de la carga de maltrato que había sufrido y me resultó realmente sanador.



Al acabar las pruebas nos dijeron aquello de “ya te llamaré” y en mi caso y el de otras tres personas más, sí, fue así, me llamó la directora de la compañía y me dijo que le había impactado mi monólogo, que le gustaría que le diese alguna vuelta y lo puliera un poco y que sería el monólogo de inicio de la obra y declamado por mí; menos mal que estaba sentada porque no daba crédito, no me lo podía creer, casi se me sale el corazón.



Han transcurrido unas cuantas semanas de ensayos, no sólo del monólogo, también del resto de la obra en la que intervendría, aprender los diálogos, las escenas en las que yo formaba parte con una presencia continua en el escenario durante toda la obra, es toda una experiencia que nunca podré olvidar, no tanto por ser la primera vez sino por ser una experiencia transformadora.



Y llegamos a hoy, a esta tarde de sábado en la que está subiendo el telón y yo tengo que entrar con paso firme cruzando todo el escenario hasta ponerme ante un micrófono que dará voz a unos sentimientos que liberaré en público, seguro que ahora si me permitiré avanzar, el espectáculo debe continuar.