480. ARTIFICIENCIA INTELICIAL
Enrique Rodríguez Rodríguez | Pozuelito

‘- Marque el 8. Diga la fecha de nacimiento de Simón Bolívar.
– Marque almohadilla. Diga el color preferido de su vecina. Diga la capital de Turkmenistan. ¡Correcto!, Le paso con una operadora
– Tocapelotifónica, ¿en qué puedo ayudarle?
– ¡Alicia! ¿qué tal? ¿fuiste al gimnasio?
– Justo al acabar el turno iré, y a la vuelta paso a buscar a mi hijo al colegio. ¿Hablarás con Wenceslao en la pantalla de Incidencias sobre la Incidencia? Pues dile a ese desagradecido que sé que me pone los cuernos con la gorda de Servicio al Cliente.
– Así se lo hago saber. ¿Me transfieres?
– Bueno, a ver qué nos toca hoy. Marque las cifras de la fecha de llegada de la expedición de Admunsen a la Antártida. Correcto. Le paso.
– Por favor, díganos la capital de Papúa-Nueva Guinea, el año que César cruzó el Rubicón, y el resultado al aplicar el número primo (n-1) a la hipótesis de Riemann.
– Correcto. Problema solucionado. Le serán devueltos 2 euros con 23, más el interés compuesto de 34 años y dos meses desde que inició su llamada. Le paso con una encuesta de satisfacción.
– Noooooooo …. ¿cómo que solucionado? ¿cómo que solucionado? ¿Me va a dejar ahora que me quedan 52 días para jubilarme? ¿Qué voy a hacer ahora con mi vida? Todos mis amigos están aquí…
– Puede aún contestar una breve encuesta de satisfacción, Don Nicasio. Le paso.
– Hola Don Nicasio, no, no soy Dimitri, soy el presidente de Tocapelotifónica. ¿Cómo se le ocurre resolver la hipótesis de Riemann, alma cándida? ¿No se da cuenta que ahora los usuarios tienen acceso directo al sistema?
– Ha sido sin querer, se lo prometo, Don Tocapelotín, es que yo pasé mucho tiempo, en el 92, en el loop de anotaciones de la incidencia sobre el número de incidente, y estaba de teletrabajador Dimitri Demidovich. Como después de marcar almohadilla, resolver dos ecuaciones cuadráticas y esperar 45 minutos en línea, el sistema volvía a Dimitri, hicimos buena amistad. Fueron 3 años magníficos, creo que ahí me aficioné al cálculo diferencial. Cuando llamé por primera vez en el 74, tenía 26 años, acababa de aprobar notarías y fue cuando mi tía me pidió que llamase para solucionar una queja sobre la factura de teléfono del mes anterior.
– ¿Se da cuenta, inconsciente, de la que usted ha liado?
– Ruego me disculpe, no me cuelgue, por favor, no tengo amigos, son muchos años en el loop, aquí me casé, mi primera hija nació entre almohadilla y el primer sistema de artificiencia intelicial de reconocimiento por voz.…
– Nicasio, usted ya resolvió el último teorema de Fermat en el 99, la conjetura de Hodges el año pasado. No nos quedan barreras frente a los clientes. Si la prensa se entera de esto, estamos listos, ¿Ya imaginó si diésemos a los clientes lo que les prometemos? ¿Estamos locos?
– Por favor, Don Tocapelotín no me cuelgue la llamada …
– No se preocupe, Nicasio, creo que hay una solución . Escúcheme.
Y así, 52 días más tarde..
– Buenos días, Tocapelotifónica a su servicio, le habla Nicasio, ¿con quién hablo por favor?