908. AUTOMATISMO VERBAL
Daniel Artiles Rodriguez | Fritz

Automatismo verbal

Miré el anuncio del periódico: “Se venden toda clase de grabadoras automáticas de voz para teléfonos de mesa. En perfecto estado. Garantizado por la casa. J. Sallinger. Dirección: C/X Nºy.”

Crucé varios establecimientos cerrados, en quiebra, hasta encontrarme ante el umbral de la dirección indicada en el anuncio. Allí estaba J. Sallinger vendiendo grabadoras automáticas para teléfonos de mesa en una tienda escondida, muy al fondo del callejón de un mercado. Un establecimiento únicamente dedicado a las grabadoras de teléfono automáticas y un solo hombre al cargo de todas ellas. Entré y le dije:

-¿Todas funcionan?
– Todas están en perfecto estado- dijo J.Sallinger, -que resultó ser un hombre anodino y desaliñado.
-no le creo
– ¿Qué dice?
– Que no le creo
– Las compruebo cada mañana antes de abrir la tienda. Puede usted estar seguro de eso.
– Esta bien, compruebe esa- dije señalando a una al azar.
-Observe, presionando aqu,í escucha los mensajes que han sido grabados
-Yo no oigo nada-dije.
– Lógico, tendría que dejarle un recado alguien para que pudiera escucharlo
– En ese caso, ¿como puedo estar seguro de que funciona?
– Eh… no sé
-¿confiando en usted?
– Haré una prueba, señor.-dijo J. Sallinger y marcó el número desde su teléfono móvil.
– El teléfono no funciona.
-Perdón, me olvide de conectarlo, disculpe- dijo sudorosamente J.Sallinger.

Me carcajeé en su cara cuando paso a mi lado encorvado, con el cable del teléfono en la mano, yendo hacia el cuadro telefónico como un obseso.

– Espero que tenga intención de comprar alguna
– Sí, pero primero las probaré todas a ver si funcionan, entonces elegiré la que más me gusta.

Fritz