286. AUUDA INESPERADA
Edgar Henry Rodríguez Flórez | José Mario

Una limosnita por el amor se DIOS, una limosnita, ayúdenme por favor, es el grito lastimero de aquel hombre sucio y zarrapastroso que extiende una cubeta igual o más sucia que él, la gente pasa ligera tratando de no tropezarse con aquel hombre.; pero no todos lo ignoran un grupo de amigos se acerca y el hombre lanza una vez mas su suplica: Una limosnita, jóvenes colaboren con este pobre anciano. Los muchachos se miran y Andrés le dice al pordiosero: Esta bien le voy ayudar, pero solo dispongo de dos minutos.
Quitándole la cubeta Andrés lanza su suplica: una limosnita por el amor de DIOS, una limosnita,
Bueno hombre ya le ayudé nos vemos. Por un momento el silencio los invade a todos para convertirse en tremendas carcajadas; pero el que más reía era el hombre de la calle que encorvado como un tres y acostado en el duro cemento no paraba de reír.