168. BANDERA VERDE
Rafa Frías Gómez | Rafa Frías

Verano. 40 ºC. La playa más aburrida del mundo a sus pies. Y los segundos del reloj que pasaban con la misma lentitud que el señor barrigudo de la sombrilla morada se levantaba de su silla plegable.

“Lo importante es que tienes trabajo. Alégrate”, se repetía unas 15 veces cada día, como si un coach enano, ex trabajador de esa empresa que pone frases motivacionales en tazas, hubiese decidido acampar en su cerebro.

– Perdona. ¿La bandera verde que significa?

Julián miró hacia abajo. Sobre la arena, a pleno sol y sin chanclas, un niño rubio de unos seis años, aguardaba una respuesta.

“No me jodas que voy a tener que dar conversación a este niño. Con la poca gracia que me hacen los niños”, pensó Julián mientras se colocaba las gafas de sol, que habían descendido por su tabique nasal como un snowboarder el Mulhacén.

– La bandera verde significa que te puedes bañar porque el agua está buenísima, así que corre y te das un baño.

El niño miraba a Julián fijamente, serio, sin pestañear. “¿No se está quemando los pies el puto niño?”, pensó Julián sintiéndose cada vez más incómodo.

Por fin el niño hizo una mueca, agachó la cabeza y balbuceó: – Mejor le pregunto a mi padre y que lo busque en Google -. Dijo mientras se marchaba hacia el puzzle de toallas sin decir ni adiós.

“Esto es insoportable. En ésta playa nunca pasa nada. ¡Ni los niños me tiran arena! ¿Qué clase de juventud estamos criando? Cómo ésto siga así y yo no tenga que intervenir en todo el verano, seguro que el año que viene no me renuevan”, pensaba desesperado Julián desde su torre de socorrismo. “Tengo que hacer algo”, concluyó.

En su cerebro, el coach enano apartó las frases motivacionales, se colocó una diadema con cuernecitos rojos y empezó a lanzar propuestas para cambiar aquel verano aburrido, por un verano de trabajo justificado.

Por su cabeza pasaron todo tipo de ideas disparatadas, adecuadamente guionizadas y jerarquizadas, porque Julián es un tipo muy ordenado. Su lista de propuestas se redujo a:

1.Robar todos los botes de crema solar 50 plus ultra.
2.Sobornar a los vendedores ambulantes de bollería, para que pasasen con más frecuencia, provocando que los bañistas se pasasen el día comiendo, con la necesidad de bañarse por los 40 ºC imperantes, sin poder esperar a hacer la digestión.
3.Decirle al niño que encontrará las respuestas a sus estúpidas preguntas más allá de aquella bolla amarilla.
4.Rajarle la silla plegable al señor barrigudo de la sombrilla morada. Esto, simplemente por placer.

Justo en el momento en el que Julián se encontraba en pleno éxtasis creativo, los frenos de un autobús turístico que acababa de llegar al aparcamiento del paseo marítimo, le guantearon los tímpanos, devolviéndolo a la realidad de la playa.

Un grupo de turistas exaltados descendió del autobús, recogiendo del maletero neveras cargadas de cerveza.

Una sonrisa se dibujó en la cara de Julián. Ahora, solo había que esperar.