619. BARBIE Y MIS COMPLEMENTOS
SANDRA TOMÉ GARCÍA | FIONA

BARBIE Y MIS COMPLEMENTOS
Mi nombre es Sandra, mi vida cambió radicalmente hace 10 años que decidí operarme de obesidad mórbida y me convertí en Barbie y mis complementos, os cuento.
Ahora estoy estupenda, ¡pero solo estupenda! Porque la firmeza se quedó por el camino. Gano vestida.
Mis brazos tienen alas de mariposa con los que mis sobrinas juegan, ¡cómo si no hubiera juguetes en casa!!!
Un día preparé una escapada romántica con mi pareja, un spa, los dos en el agua, los chorros masajeándonos el cuerpo…. Y de repente, miré hacia abajo y las carnes se habían vuelto locas, habían cobrado vida y se agitaban por si solas.
Lo peor de todo es que después de superar el shock de ver mis carnes agitándose como posesas y pensando en que la situación no podía empeorar más, apareció por allí una divina cincuentona, de esas que hacen running, con las piernas prietas, la tía dejó caer el albornoz con una mano, mientras que con la otra se comía una zanahoria, en ese momento pensé, si yo hubiera comido zanahorias de ese tamaño otro gallo me hubiera cantado.
Mis muslos no tienen piel de naranja, mis muslos tienen la piel de una fruta tropical que aún no se ha descubierto.
Y mis pechos, he descubierto una ventaja, ya no necesito mamografías, con cogerlos delicadamente y estamparlos contra una ventana se trasparentan.
Cuando ya fui consciente de todas estas cosas y quise poner solución, me metí en internet, y había, desde cavitación, lipo escultura, criolipolisis, corrientes eléctricas…. Vamos que vas a la clínica con miedo porque no sabes si te van a enterrar viva, a enchufar a la silla eléctrica o a congelar como a Walt Disney, a ti o a tu grasa, porque como diría Jack el Destripador VAMOS POR PARTES.
En deportes he hecho ZUMBAFIT, BODY FIGHT TONIC, CAP, PILATES y ahora MUEVO EL CULO, PEGO PUÑETAZOS, ESTIRO MUSCULOS y cuando acabo NO SOY UNA MUJER, SOY ROBOCOP, porque no me puedo mover de las agujetas, para sentarme a hacer pis, tengo que agarrarme al lavabo como si no hubiera mañana para no caer de golpe.
Las comidas, el cachondo del cirujano que me operó, me recomendó que fuera a comer a sitios de estos “modernos”, en los que te ponen tres hojas de lechuga por 30 euros, eso sí decorados como para un anuncio de la Preysler.
Y digo yo, que me has operado del estómago, no del cerebro, que no soy gilipollas, eso es un timo, donde estén unas buenas bravas y unas morcillitas que se quiten las lechuguitas.
En fin, lo que verdaderamente me apetece es coger una buena JARRA DE CERVEZA de medio litro ¡bien fresquita!! Y zampármela como si me la fueran a quitar….
Pero eso no es posible…. Es una de mis nuevas limitaciones, la operación me ha convertido en la mejor compañera para ir a comer, ¡ahora TODOS QUIEREN SENTARSE a mi lado porque siempre dejo más de la mitad, el resto aprovecha!!!