1559. BELÉN Y SU SECRETO
David Sánchez | Sandrina Faint

Hola Mari:
Te escribo certificada y urgente porque estoy desquiciada, cada vez más. Sigo sin entender tus retiros entre cabras, gallos y gallinas sin móvil, en el momento que los animalillos y las bestias descubran twitter ya te puedes olvidar de meditar en la España vacía o vaciada o como se diga. Eres rara, muy picassiana, pero te quiero porque yo también soy rara, aunque no tanto como tú, las cosas como son. Necesito ayuda urgente. No sé si hable o me calle para siempre. Ya sé que hemos hablado del tema mil veces y que estarás poniendo cara de vinagre, aunque sea de Módena que es más eco. Ya sé que tienes razón, que no siempre se puede quedar bien y que tendría que haberlo dicho hace mucho tiempo, pero no me he atrevido. En dos semanas voy a la despedía de soltera de mi futura nuera. Yo confiaba en que no me invitasen, pero la niña es muy familiar y muy empalagosa y ha decidido invitar a todas las mujeres importantes de su vida. Yo le he dicho que tengo mucha ilusión por este encuentro, pero que bofetón que tienen las pijas. También va su mamá que es un pedazo de mujer hija de puta como ella sola. Le encanta hacerse la sencilla mientras te riega la conversación con sus vinos, posesiones, viajes, comidas, cenas y lo bien que le ha ido en la vida y la suerte que han tenido porque la han sabido encontrar, todo como sin querer. Y, además, es muy moderna, de las que te sueltan el discurso de cómo debería ser el mundo, porque ellas saben de todo. Yo haré también mi papel y les diré a todas las que vayan a la cena lo enrolladas y guapas que son y que parecen mucho más jóvenes, aunque vayan embalsamadas. En fin, lo que hemos comentado tantas veces de la idiosincrasia de nuestro país. Resumiendo, te quería pedir que adelantes un poco tu vuelta y me acompañes a la cena porque sola no sé si me voy a atrever. Les dije que quizá iría con una amiga. Mi futura nuera y el monstruo de su madre dijeron que no hay problema, aunque ellas prefieren una cena más tradicional. Creo que piensan que nos estamos comiendo las tetas. Imagina las caras de mis futuras nuera y consuegra cuando les diga que no va a hacer falta pasar por la iglesia para ser una gran familia porque que mi hijo y ella son hermanos. Creo que me quedo sin nuera y sin consuegra. La verdad es que yo tan contenta, la niña siempre me ha parecido muy estomagante y el mostrenco de la madre mucho más. Luego se lo contaré todo a mi hijo, que, seguro que también se molesta, pero necesito que me acompañes. Aunque contado así puede tener cierta gracia, estoy muy asustada.