23. BIRREANTES
Alejandro Delgado Torralbo | Alez Delayer

―Tenemos que cerrar Manuel, no nos queda otra.
―¿¡Cerrar!? ¿Lo dices en serio Antonio? ―preguntó completamente hundido―. Con todo lo que hemos trabajado en el maldito bar para intentar siempre mantenerlo a flote; fines de semana, días festivos, hasta tuve que venir a trabajar cuando Coco murió.
―Lo sé, hemos sido esclavos de nuestro propio negocio desde que acabamos la universidad y no hacíamos más que aceptar ofertas de trabajo mediocres. ¿Te acuerdas de esa granja de pavos donde tenías que sacrificarlos tronchándoles el cuello con tus propias manos?
―¿Cómo no me voy a acordar de eso?, ¡Claro que sí! ¿Qué iba a hacer si no?, necesitaba el dinero.
―Yo he tenido que resignar mi afición por viajar durante años y, aplacé el viaje por el mediterráneo que tenía planeado con Laura para invertir los ahorros en este bar que se nos hunde, como al igual, se me hundió la relación con ella.
Manuel le miraba con tristeza a sabiendas de que había destinado todo su tiempo y dinero en el negocio y, colocando su mano en el hombro de su amigo le dijo:
―¿Sabes que tenemos ahora Antonio?
―¿Qué tenemos?
―Volvemos a tener tiempo, tenemos algo de dinero y contamos con al menos cincuenta barriles de cerveza vacíos en el almacén.
―¿Qué pretendes Manuel?
―Pretendo que volvamos a la vida, que hagamos un viaje inolvidable en nuestra embarcación por el Mediterráneo y con la ayuda de un crowdfunding podamos llevarlo hasta el final, retransmitiendo en directo nuestras vivencias, lo pasaremos genial, y será todo un éxito.
Antonio le miraba con curiosidad antes de preguntar:
―¿Qué embarcación?
―¡Los cincuenta barriles de cerveza!, ¿eres ingeniero naval, lo recuerdas? Y yo soy abogado, así que sé que una embarcación que disponga de; abanderamiento, matrícula y registro puede salir a navegar como cualquier otra.
Tras una pausa en la que ambos se miraron cómplices Antonio respondió:
―Es la idea más loca y a la vez divertida que he oído en mucho tiempo, ¡cuenta con mi espada!
Los jóvenes amigos comenzaron a trabajar en una embarcación formada por barriles de cerveza en la que pensaban visitar ciudades como; Nápoles, Livorno, Malta, Atenas… entre otras.
Tras un duro mes de trabajo, la embarcación quedó completamente terminada y lista para navegar.
―Amigo ―comentó Manuel contemplando el trabajo realizado― La Birreantes ha quedado esplendida.
―¿Birreantes?
―Sí, la embarcación de los cerveceros navegantes.
―Me encanta, ¡brindemos!
―¿Por qué?
―¡Por las nuevas oportunidades!
Los amigos se embarcaron en un viaje extraordinario tras salir del puerto de Conil de la Frontera lleno de; puestas de Sol, playas increíbles, aromas, sabores y experiencias. Siendo tan exitoso y lucrativo que al finalizarlo decidieron fabricar su propia marca de cerveza llamada «Viva» la cerveza de los; siempre jóvenes, vivos y aventureros.