423. BODAS DE PLATA
Sonia Ruiz Corcos | BORRASCA

¡Pedazo de viaje a México todo incluido! Mi Paco se ha estirado por nuestras bodas de plata. ¡No se le puede querer más!
Por la mañana día de playa, tomamos unos cócteles servidos en un coco que están buenísimos. Un hombre tiene un cachorro de Carlinos, el pobre parece una merluza secada al sol, se llama “Tiburón” porque come mucho y la verdad es una auténtica croqueta, es de los míos.
Tras unos cuantos cócteles me voy a dar un paseo por la orilla, es increíble el clima de este lugar. Veo a lo lejos al Carlinos y corro hacia él agitando los brazos para llamar su atención mientras lo llamo a gritos, ¡Tiburón! ¡Tiburón!
La gente comienza a salir del agua corriendo y gritando hay que ver como son con la hora de la comida. ¡Qué escándalo, han formado!
Por la tarde nos vamos en autocar a las ruinas mayas de Cobá. Mi pobre Paco se ha quemado la calva, y está comido por los mosquitos que aquí no te pican, te violan. Por suerte su jersey de pelo le ha evitado más quemaduras, pero parece la mula de los robledos que es mero sudor y pedos.
El encanto de este lugar es una pirámide de escaleras empinadas que con mi metro cincuenta es un suplicio. Las rodillas me pegan con la tripa y recuerdo al pequeño Tiburón con su pancita redonda. A mitad de camino deberían poner un grifo de cerveza, son 120 escalones y creo que moriré de una pájara de un momento a otro. Miro a mi Paco, todo colorado que me anima a seguir. Como arriba no haya una fuente de Aquarius esto pinta mal.
Llegamos jadeantes y sudorosos 42 metros sobre la selva y yo con vértigo, me agarro a mi Paco y cierro los ojos. Las vistas dicen que son maravillosas, yo solo quiero bajar de ahí.
De vuelta al autocar quedamos pegados en los asientos de skay y levantarnos es como quitar el papel a una magdalena.
Ya en la habitación nos metemos al jacuzzi y nos derretimos como dos pastillas efervescentes.
Se acabaron las excursiones, mañana el día será más tranquilo buceando y viendo pececillos de colores.
Querido Paco, no te mando a la mierda por los gastos de envío.