542. BREVE HISTORIA DE UN AMOR
JOSE ANTONIO HORCAJADAS ALMANSA | Playa Libertad

Antes de ella no hubo nadie (ni nada, cuando lo pienso, y más si pienso en ella).
La conocí en la puerta de un restaurante, Lamucca de Prado, cuando entraba con mis amigos. Llovía (aquella noche no tenía pensado salir).
Me dio las gracias por abrirle la puerta y me sonrió de forma sincera (le devolví el gesto, quizás excesivamente serio, sorprendido).
Me cautivó su manera de moverse, como una niña pequeña (yo me mantuve inmóvil, atento)
Me gustó su rostro, limpio (como recién rematado).
Se giró antes de cruzar el umbral de la puerta, volviendo a sonreir (un sencillo prodigio de seducción).
Desde mi mesa la veía reirse, disfrutar de su insultante juventud (¡ni tan joven!).
No me evitó la mirada camino del baño (pensé en abordarla a la vuelta pero no la vi pasar).
Nos cruzamos las miradas en varias ocasiones, pero casi todas al final de la cena (demasiada distancia entre nosotros, demasiada gente cruzándose todo el tiempo).
Uno de mis amigos reparó en que mi atención se encontraba fuera de nuestra mesa (y me lo hizo notar escudriñando los alrededores en busca de mi objeto de interés).
Acabamos sentados juntos en la barra de aquel lugar, al final de la noche, mientras esperábamos que los demás terminaran de pagar (para entonces, algunos de los amigos con los que habíamos acudido al local habían empezado a desaparecer, ajenos a nuestro encuentro).
La conversación se trasladó a la calle, donde los gotas de lluvia hacían titilar las luces de los coches, en procesión de subida a Santa Ana (la conversación se eternizó entre los postreros adioses de amigos y conocidos).
Nos despedimos a dos calles de allí, en la plaza del Ángel (lo que tardamos en encontrar, sin mucho buscar, un taxi).
Se sentó en la parte de atrás y me saludó divertida con la mano en alto (tuve casi la certeza de que nunca la volvería a ver).
¿Quién le dio el número de teléfono al otro? (No me acuerdo, lo prometo).
¿Quién hizo el primer acercamiento, la primera llamada? (¡Cómo recordarlo!).
¿Cuántas citas se dieron hasta el primer beso, hasta el primer amanecer juntos? (¡Cuántas noches soñé con el primer beso, con el primer desayuno en la cama!).
¿Cómo pude vivir antes sin ella? ¿Y después? (Después no pude; ahora no vivo).
¿Cómo logró el amor hacer una persona de dos? (¡Qué clase de sortilegio es ese!)
Y, ¿por qué se marcharon juntos, el amor y ella, al unísono, a vivir a un descuidado apartamento en los arrabales de mi vencido y desconcertado corazón?
(Ninguna respuesta importa ya…)