1004. BROOKLYN, 8.30AM
Sandra Gumuzzio | Sandra Gumuzzio

Will music save us?
Esta mañana en el metro de NYC: Brooklyn, hora punta. Cojo el metro, como cada día: Gente apretada y mis cascos de música a tope. Delante de mí, una colección de hipster variopintos; Uno de ellos, también con los cascos puestos y siguiendo el ritmo de su música. Mi primer pensamiento es que «debe de ser músico, porque tiene una coordinación de pies – manos increíble». Comienza a cantar bajito, como llevado por la canción que está escuchando y la gente empieza a mirarse entre sí…
Yo le miro y le sonrío, no sé… porque siempre he tenido simpatía por los músicos pasionales… y es divertido ver a alguien gozando cuando el resto tiene cara de «ojeras y café». El chico que está a su lado se levanta y se va a otra parte del vagón… Hubiera pensado que se va porque es su parada, pero la chica de enfrente también se va medio corriendo… El «músico pasional» comienza entonces medio a reír y a cantar más alto como fascinado/ofendido por la situación, pero no tan alto como para que le oiga a través de mis cascos: Y de verdad que no está montando ningún numerito……
Siguiente parada, se levanta y yo también: Nos bajamos en la misma. Se me pone hombro con hombro y sigue cantando, le miro y le sonrío divertida. Él entonces se gira y me empieza a rapear… Yo le sigo el ritmo con la cabeza… “Wow, qué pasada”, pienso. La gente, a mi alrededor, me mira rarísimo… Entonces, él comienza a cantarme o a hablarme, directamente mirándome a los ojos.
Decido quitarme los cascos porque parece obvio que me quiere dedicar algo… y quiero prestarle atención. Asombrada, descubro al quitarme mi «esfera musical», que está cantando en árabe. Ha estado cantando en árabe las dos últimas paradas. Entonces releo la escena de otra manera, y vuelvo a ver la cara de los demás, asustados. El chico para de cantar y me dice en un perfecto inglés: «Thanks, sister. Democracy and Love» y se va.
Salgo del vagón y solo pienso que tal vez, si el resto hubiera visto la escena con música en sus oídos, no se hubiera creado esta absurda situación. Solo hubieran visto a un chico disfrutando de su música y no a «un sospechoso». Y he pensado que, tal vez, «la música nos salvará».