Brownie
Juan Del Olmo Rosado | Juanderground

Votar

Cómo olvidar nuestra primera cita.

Llegamos al restaurante y tuvimos la conversación de primera cita por definición . Sin embargo, tú ibas a saco…

La profundidad te llamaba y mi superficie no pudo aguantar tu peso.

En un momento dado un comentario inesperado arrancó de tus ojos mi mirada que se posó por un instante en el espejo donde descubrí con terror que unos hombres se acercaban como fantasmas a nuestra mesa. Un susurro helador me terminó de transportar a la tragedia que podía estar sucediendo:

«Porfavor, acompañenos.»

«NO!! SOLTADME!!»

Al percibir la impasibilidad de todo el mundo ante un grito que había desgarrado mi garganta mi cuerpo se bloqueó. Fue muy fácil llevarme hasta el coche de las ventanas tintadas que esperaba en la entrada.

Uno de los secuestradores me detuvo para atarme las manos mientras los demás se metían en el coche.

Antes de cubrirme la cabeza se acercó a mi oído:

«Ponte el cinturón.»

Esta vez el susurro fue distinto…familiar… reconfortante en medio del caos.

Cierre de puertas y arranque del motor. Siento la aceleración: al principio es leve pero, cuando mis torpes dedos encuentran la fria hebilla del cinturón, ya ha sellado mi cuerpo al asiento haciéndome difícil respirar.

El clic de mi cinturón al encajar por fin pudo ser el último sonido que llegaría a mis oídos, sin embargo, una voz me devolvió a la paz de un coche recién estrellado.

«¡Juan! ¿Estás bien?»

Escuché mientras sus manos me destapaban la cabeza.

Desconcertado miré alrededor comprobando que sólo yo y el conductor habíamos sobrevivido.

«¿Quieres compartir el Brownie?»

La pregunta fue como una bofetada.

«¿Cómo?»

Pregunté como pude.

«Que si quieres compartir el Brownie»

Volví a sentir el amparo del restaurante, la alegría del gentío… y tu cálida mirada.

Una afirmación embriagada explotó en mis labios:

«SÍ»