CAFÉ INFERNO
Celia Cárdenas | Celivir Cárdenas

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Era mi primera cita después de un tiempo de estar solo. Mis amigos tuvieron razón al informarme de que esta cafetería con su atmósfera misteriosa y su café cargado con un toque de malicia creaban el escenario ideal para lo que podría ser una velada inolvidable. Me acomodé en mi asiento, nervioso y emocionado, esperando la llegada de mi cita.

Entonces, ella apareció. Una mujer radiante, con una sonrisa que podría encender el fuego del infierno. Se acercó con paso seguro, y en ese momento supe que esta noche sería diferente a cualquier otra.

—¡Hola! —saludó, su voz resonó en todo el lugar.

—¡Hola! —respondí, tratando de mantener la compostura—. Es un placer conocerte, Emily.

La mirada de Emily brillaba con curiosidad mientras se sentaba frente a mí.

—Lo mismo digo, Lucas —dijo con mirada intensa que parecía atravesar mi alma.

No tardamos mucho en tener una conversación bastante animada, explorando nuestras vidas y compartiendo risas. Sin embargo, entre bromas y anécdotas, sentía una tensión palpable en el aire. ¿Qué pasaría si descubriera mi verdadera identidad? Como demonio trabajador y oficial del inframundo, sabía que tenía que ser cauteloso, pero al mismo tiempo, quería ser honesto con Emily. Mientras estábamos en nuestra segunda taza de café, decidí tomar el riesgo.

—Emily, hay algo que debo decirte —comencé, sintiendo cómo el sudor frío se deslizaba por mi espalda. Ella me miró con curiosidad.

—¿Qué pasa, Lucas? Pareces un poco nervioso.

—Verás, soy… bueno, no soy lo que parezco ser —Emily arqueó una ceja.

—¿Ah, sí? ¿Y qué eres exactamente? —tomé su mano despacio, sintiendo todo el calor de su piel contra la mía.

—Soy un demonio —confesé rápido, esperando lo peor.

Para mi sorpresa, en lugar de horrorizarse, Emily estalló en carcajadas.

—¡Vaya! Esa es una revelación bastante inesperada para una primera cita. Pensé que esperarías hasta la cuarta, por lo menos —me quedé boquiabierto, sin saber cómo reaccionar ante su respuesta.

—¿No estás… asustada? —negó con la cabeza, todavía riendo.

—No, para nada. Quiero decir, ¿qué demonio se molestaría en llevarme a una cita a un café? Además, en lo que va de año. Me he encontrado con un vampiro, asesino serial y hasta un zombie. Todos intentaron comerme. Creo que de todos has sido el más honesto y decente.

Nos reímos juntos, y en ese momento supe que Emily era diferente a cualquier persona humana que había conocido antes. Al final de la noche, mientras caminábamos juntos por las calles iluminadas por la luna, me detuve y la miré a los ojos.

—Emily, esta noche ha sido increíble. No importa lo que pase, estoy agradecido de haberte conocido —sonrió y se acercó para darme un cálido abrazo.

—Yo también, Lucas. ¿Te gustaría tener otra cita?

Asentí emocionado, sabiendo que esta primera cita, era solo el comienzo de algo especial. Juntos, enfrentaríamos cualquier desafío que el destino nos trajera, con risas, amor y tal vez, un poco de magia demoníaca.