169. CALVICIES
Rafa Frías Gómez | Rafa Frías

Joaquín no se lo creía. Y normal que no se lo creyese. Después de 30 años trabajando como comercial en Textiles Ortega S.A., había logrado convertirse en modelo para redes sociales del producto estrella de la compañía: pantalones cortos de vacaciones para altos ejecutivos.

Un sueño hecho realidad. Joaquín soñaba desde niño con aparecer en aquellas vallas publicitarias del centro comercial de su ciudad y ser el foco de atención de ansiosos consumidores desconocidos. Llámalo egocentrismo de serie, llámalo padres ausentes.

Y, ¿cómo se consigue alcanzar un sueño con 53 años? Con trabajo y esfuerzo. Especialmente durante esos 10 minutos de la pasada cena de Navidad de la empresa, en el baño de la discoteca “Pippers” con el secretario de la Junta Directiva. Pequeñas reuniones en pequeños lugares, dan siempre grandes beneficios.

Joaquín releyó 101 veces el mail en el que le comunicaban la decisión. Una vez detrás de otra, sin pausa para el desayuno ni nada. En menos de un mes, comenzarían las sesiones fotográficas para promocionar los pantalones de la nueva temporada. Y ahí estaba Joaquín, con un nudo en la garganta.

Media vida deseando un sueño y una vez que lo consigue: PÁNICO. Ser fotografiado con pantalones cortos supondría mostrar al mundo su secreto más oculto: calvicies en los gemelos.

La alopecia friccional de piernas apareció en la vida de Joaquín a los 5 años de estar trabajando en Textiles Ortega S.A. El roce de los pantalones del traje de comercial que debía llevar para las visitas de venta, había realizado un efecto lija en sus gemelos, provocando que los mismos quedasen como dos huesos de aguacate que aún permanece en el fruto cuando es partido por la mitad.

Desde entonces Joaquín siempre ha vestido con pantalón largo. Incluso se aficionó al surf para ir a la playa solo con neopreno.

La falta de vello en sus gemelos le acomplejaba demasiado. ¿Qué pensarían de él sus compañeros de trabajo o los directivos a los que pretendía vender pantalones? Para Joaquín todos eran señores de pelo en pecho. Y en piernas, seguramente.

Nadie le había enseñado a superar complejos, así que no le quedó otra que buscar en Google. Y allí obtuvo su respuesta: injerto capilar en Turquía.

Un mes más tarde, Joaquín gozaba de unos gemelos alfombrados como el césped del campo de fútbol de un equipo de primera. De los que se llevan la mayor parte de los ingresos televisivos. Las semillas para conseguir tal milagro salieron de la parte del cuerpo de Joaquín donde el pelo sobraba y era innecesario: los nudillos.

Y llegó el gran día. En la sala de fotografía esperaban el equipo de comunicación y publicidad, una fotógrafa de reconocido prestigio y una esteticien con un bote de cera caliente de 250 ml.

El directivo moderno, que hace triatlones, no quiere vello en sus piernas.