244. CARTA DE ANTONIO A LOS REYES MAGOS
Verónica Molina | Verónica Molina

Queridos Reyes Magos,
Hace décadas que no os escribo, pero este año necesito pediros algo que se ha vuelto un imposible en estos días en los que la humanidad ha perdido la razón. Ya sabéis a que me refiero. El mundo se ha vuelto completamente loco y es difícil lidiar con asuntos básicos que le permitan a uno alcanzar la felicidad. Una catástrofe que está a punto de eliminar al hombre de la faz de la tierra.
Sacar una sonrisa a una mujer o terminar juntos en su apartamento se ha convertido, gracias a Tinder, en una tarea relativamente simple, pero podéis responderme: ¿Dónde están las mujeres con las que uno se casa y tiene churumbeles? Entiendo que no estoy pidiendo algo imposible y antes de que me lo concedáis voy a daros algunos detalles de lo que busco.
Solo quiero una mujer que me quiera (pero sin agobiarme), que viva conmigo (pero que me deje mi espacio y desaparezca cuando a mí me convenga), que entienda que me gusta el fútbol y los videojuegos (pero es importante que a ella no le gusten demasiado porque esos son mis planes con los colegas), que cocine como los ángeles (pero que no descuide su empleo ni mi tiempo de caricias). Comprenderéis que es importante que ella quiera tener hijos y que sepa criar bebés (no soporto los enanos que lloran a moco tendido y chillan como ratones). ¡Ah! ¡Sí! Estaría bien que sepa coser y se encargue del bricolaje (no es que yo no pueda aprender a hacer esas cosas, pero ustedes entenderán que las labores del hogar son infumables). Es imprescindible que elijáis a una fanática del orden y la limpieza y que ame planchar (ya sabéis que el cuello y los puños de mis camisas son sagrados). Los gustos musicales también son importantes, lo perfecto sería que le guste exactamente lo que me gusta a mí (os adjunto algunas listas de Spotify y una selección de series y películas). En caso de que sea imprescindible escuchar otra cosa, no tengo problema en que use auriculares. ¡Esperad! Creo que me estoy dejando algo importante… ¡Sí! ¡Claro! Necesito que le guste mucho el sexo pero que no sea la “típica” guarrilla. Es decir, me gustaría que sea una leona en la cama pero que en la calle se comporte como una señorita. Debe tener también una muy buena relación con mi madre que, al fin y al cabo, es la que ahora hace todas estas labores por mí y me quiere desde hace cuarenta y siete años. ¡Hombre! Puestos a pedir, estaría bien que llegue con ahorros o herencia asegurada y un buen sueldo. Si tiene casa en propiedad, mejor que mejor.
Pues eso, que gracias a los tres. Estoy seguro de que entenderéis mi inquietud y que sabréis encontrar lo mejor para mí.
[RESPUESTA]
Antonio, ¡quédate a vivir con tu madre! Está bien así. Ya pensaremos en cómo podemos compensarle a ella.
Firmado: Melchor, Gaspar y Baltasar.