1390. CASI HABITANTES
Victoria Sánchez | La Ramone

Desde que avistó aquel globo bicolor desde su nave, Jay-jay no ha vuelto a ser el mismo. Un escalofrío recorre sus verdes extremidades cada vez que piensa: “lograré conquistarlo”. Mira a su segundo de abordo y ordena firme:
– Pon rumbo allá inmediatamente, Taio. Vamos a aterrizar. Esconderemos la nave entre aquella maleza mientras vienen los refuerzos. Después, no tendrán más remedio que sublevarse. Al fin ese extraño planeta al que llaman Tierra, será nuestro.
Jay-jay siempre soñó ser amo de todo territorio en el espacio exterior, más no sabía si la existencia de este mundo era real; hasta ahora solo había oido fábulas sobre este lugar y unos peculiares seres bípedos que habitaban en él: los humanos.
Taio aterriza entre la vegetación y cuando apaga el motor, oye unos constantes golpes: “Toc, toc, toc”. No cesan. Aturdido, acude a comprobar que ocurre y al abrir la compuerta, encuentra uno de esos seres diminutos.
– Así que sois reales -exclamó entre risas-. ¡Jay-jay, ven a ver esto!
– Buenas noches señores -un humilde granjero emerge entre las plantas-. No quisiera ser desagradable pero han aterrizado su nave en mitad de mi cosecha, ¡y este año no ha salido tan mala! Voy a tener que pedirles que aparquen en otro sitio si no es molestia.
Jay-jay asoma su enorme cabeza por la compuerta para anunciar:
– ¡Ríndete ante mi, terrícola! Este territorio ya no te pertenece. Los nuestros están llegando y muy pronto este planeta que decís habitar, será invadido. No tenéis escapatoria.
– Lamento ser yo quien le informe, señor extraterrestre -explica el granjero-, pero este territorio ya esta intentando ser invadido. Nuestro país está en guerra.
– ¿He oido bien, Taio? Estos seres combaten contra los de su misma especie.
– Eso parece, señor.
– En cualquier momento pueden ustedes ser atacados.
– Jay-jay, hasta que vengan los refuerzos podemos escondernos más abajo -sugiere Taio-. No podemos correr el riesgo de que destrozen la nave y quedarnos aquí atrapados. ¿Y si nos asentamos junto a esa masa liquida que atraviesa el campo?
– ¿Te refieres al rio? -pregunta el granjero- No se lo recomiendo, señor alien. Esta altamente contaminado, también puede dañar su nave.
– Entonces esta masa azul que recubre su planeta, ¿está en mal estado? -se sorprende Jay-jay.
– Tengo entendido que ellos la ingieren además -añade Taio-.
– Así es, señores del espacio -explica el granjero-, necesitamos beber agua para mantenernos sanos e hidratados, especialmente desde que el coronavirus esta circulando.
– ¿Tienen un virus circulando por su planeta? -grita atónito Jay-jay mientras entra en la nave y cierra fuertemente la compuerta en la cara del pobre humano.
– ¿Donde vas, jefe?
– Lo mas lejos posible de aquí, Taio. Da la orden a los refuerzos de que regresen de vuelta a casa.
– Pero jefe, conquistar este territorio era au objetivo más preciado.…
– ¿Y para que quiero yo una bola de plagas y males? Quiero que lances un comunicado a todo el espacio: la Tierra hace tiempo que fue invadida, pero no por nosotros.
– Qué duro debe sentirse ser humano.