119. CASTAÑUELAS
Consuelo Martínez Sánchez | Ivy love

Basada en hechos reales, se han cambiado los nombres de los personajes para reservar su intimidad.
Ya era la quinta vez que le decía a mi madre que debíamos ir al dentista, le habían hecho nueva la dentadura postiza y le quedaba bastante grande que al hablar parecía que tocaba las castañuelas, además no sabía porqué se había puesto los dientes tan grande, parecía las teclas de un piano, le quedaban enorme. Mi hermano Vicente fue quien acompañó a mi madre ese día, no se donde estaría mirando o en que estaría pensando pero ni el tamaño de los dientes ni como le encajaba estaba bien.
-Mama por dios tenemos que ir al dentista, no puedes comer bien.
-¡Para nada! Me está bien, mas sujeta me haría daño.
-¡Pero si se te cae al hablar!
-Bueno ya iré.
Ya iré quería decirme nunca en fin no tenia nada que hacer, por el momento.
Un día parece ser que el universo se alineó conmigo y me ayudó. Estábamos como todos los fines de semana haciendo la compra para las dos semanas siguiente. Estaba resfriada, no os asustéis, no era Covid en ese época aún no existía, que tiempos aquellos ¿verdad?. El caso fue que empezó a estornudar, ella cuando estornuda no solo lo hace una vez si no varias veces, en una de esas veces la dentadura postiza salió como un misil cayendo con toda la fuerza que llevaba al suelo rompiéndose algunas de las teclas, digo perdón dientes. Entre la risa que me dio la imagen de mi madre estornudando y saliendo la dentadura con esa fuerza que parecía una Coca Cola cuando la agitas fuertemente y abres el tapón que sale todo a presión y ver las teclas, digo dientes por el suelo y como se rompían. Mi madre pobrecita se reía tapándose la boca, no se si de nervios, de vergüenza. Por un momento me dio pena pero por fin me había librado de la dichosa dentadura que tenía el tamaño para la boca de un burro.