CECI N’EST PAS UNE FATALITÉ
Silvia Riquelme Gómez | La chica perfectamente imperfecta

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Las primeras citas, inevitables en cualquier momento de nuestra vida, son intensas y dan cierto temor. No os voy a hablar de mi primera cita amorosa sino de mi primera cita con medicina interna. Después de varios años de síntomas que asociaban al estrés resultó que tenía dos enfermedades autoinmunes más (3 en total). En fin, esas primeras citas en todos los demás ámbitos de mi vida se tuvieron que adaptar a ellas y convivir con mis días buenos y malos.

Las primeras citas con mi ex tras esos diagnósticos tuvieron que adaptarse a mis dolores y a la medicación, creo que él se adaptó mejor que yo. Si quería ir al cine o a un concierto lo cancelaba porque no me encontraba bien y tenía muchos dolores, él sonreía y yo me enfadaba con la vida.

Las primeras citas médicas fueron también intensitas, tuve que adaptarme a ciertas especialidades como la oftalmología y para que os hagáis una idea yo era muy Rachel en Friends, veía un colirio y huía. Otras revisiones con otros especialistas se convertían en semestrales y pensaba «¡qué pereza, toda la vida así!» pero he conocido a gente que vive así y te ayudan muy mucho a saber identificar cómo te encuentras en cada momento y son esas personas quienes se adaptan a nuestras primeras citas, un brindis por ellas.



Esto no es una historia triste, es una historia de luchas continuas, avanzando y trabajando en paz.



La chica perfectamente imperfecta.