520. CELIA EN EL COLEGIO
Luciano Montero Viejo | COMETA AZUL

Terminadas las clases, Doña Úrsula continuaba en el aula corrigiendo ejercicios. De pronto se retorció en su asiento y estalló en estruendosas carcajadas. Cuando el director abrió la puerta la encontró en el suelo, presa de fuertes convulsiones, con la falda en la cintura, las gruesas piernas pateando al aire y sin poder parar de reír.
En otra zona de la ciudad, Celia, de 7 años, permanecía encerrada en la biblioteca de su padre. Estaba castigada por causa de una nota que decía: “Sobresaliente en lectura, pero cero en conducta. Firmado: Doña Úrsula”.
Un libro abierto, titulado “Vudú para principiantes”, reposaba en la penumbra, cerca de la niña, la cual tenía en brazos a su muñeca y frotaba con una pluma el pie descalzo de ésta. Mirándola y emulando sus ojos vacíos, silabeó con voz cavernosa, impropia de su edad: “¿Has visto lo que ha hecho la cochina de tu alumna?”.