175. CEREBRO, INGLÉS Y GLORIA
Ruth Tena | Nate (neit) Diaz

Os engañé. Barry llegó a conocer el apartamento y pudimos hacer los planes que teníamos previstos para esos días.

Entre ellos ir a cenar a casa de los amigos de unos amigos de NY.

Barry se defendía lo justo con el inglés. Se salvó de Guantamo por los pelos. ¿Por qué os lo cuento? Barry fue pieza clave en el “amusement” de la noche. Entre lo que no entendía y que el cerebro tiene por costumbre completar la información a su antojo, …

Cogimos dos taxis. No pensamos que NY se pudiera colapsar un viernes por la tarde.…. Bajamos del taxi en pleno atasco, sin dejar propina. Este taxista también nos piropeó en “slang”. Le dimos las gracias.

Cogimos el metro. Un andén repleto de gente, con el triple de ratas que humanos. Muy agradable el trayecto.

Llegamos a un apartamento “super cool” donde nuestra amiga Violeta nos recibió como si la casa fuera suya, que no lo era. Nos presentó a los dueños, una parejita encantadora. Él americano, neurólogo en el Monte Sinaí y él, francés, fotógrafo freelance. Nos enseñaron su casa, fotos de su trabajo, y alguna que otra con familia y amigos. Entre ellas, una de ellos con Vaiolet.

Entramos al salón, había una pareja francesa, amiga de Cyrile, que suena de coña en francés, pero en español, es Cirilo.

Nos sentamos.. En la cena, presentaciones, preguntas y anécdotas. Ese fue el momento de Barry. Sus cinco minutos de fama internacional llegaron en forma de historia exagerada de su retención en aduanas por confundirle con un narco mexicano, incluyendo interrogatorio y guante de látex.

Aún puedo escuchar su “spanglish” y visualizar el gesto de ponerse un guante dejando solo el dedo corazón, mientras gritaba : “No one touch my peach, bitch!”

Os preguntaréis que tiene que ver esto con el cerebro y su inglés. Pues bien, en la presentación y por las fotos, Barry entendió que Violeta era la mujer del neurólogo y que Cyrile, era uno de los tres vértices de la tri-reja francesa…

Si la imagen de Barry era cómica e incómoda, la de Lili, su mujer era la contraria. Nunca había visto el miedo en sus enormes ojos verdes, ( manida frase). Lili, es una mujer dura, de las que va a las rebajas e invierte el dinero de otros en bolsa.

Sus ojos gritaban, suplicaban que le tapáramos la boca, que le bajáramos la mano o que le clavaremos un tenedor en el muslo, cualquier cosa para hacerle callar.

Violeta, mujer de recursos, salvó el momento. No recuerdo exactamente cómo, pero lo salvó. Hasta el momento del brindis.

Todos de pie, alzando las copas, halagando la velada, la generosidad de los anfitriones y llegó otro momento de gloria para Barry. Su brindis,

“Espero que nos podamos reunir todos pronto en Francia, en España o donde sea para disfrutar de momentos como este, pero sin guantes de látex, por favor, ¡que se creen que somos todos maricones!

Feliz noche.