36. CIRUJANO. SI FUERA UN MILLONARIO EXCÉNTRICO.
CARLOS YUSTE GARCIA | Carlos Yuste (ps)

El Lamborghini Gallardo existe porque hay gente con mucho dinero a la que le produce un gran placer tenerlo.
Estas razón es la misma que mueve a quien tiene un zoo particular o contrata un viaje al espacio, es decir, tiene dinero y se lo gasta en cosas que le producen placer. Sencillamente.
Una de las representaciones de la grandeza del ser humano se cristaliza en la gran variedad de cosas que le gustan, y en las que, por tanto, invierte su dinero. Papel higiénico de un número concreto de capas, pastelitos del Cáucaso…
Esa ilusión y alegría que tiene el que va a recoger su Lamborghini Gallardo, son las que a otros nos las producirían otras cosas.
Si Fuera Un Millonario Excéntrico es una chequera a la imaginación
Aunque no es bonito hablar de dinero si fuera un millonario excéntrico, me gastaría 9 millones de euros en comprar 50.000 motos Monkey Bike. Aquellas motitos que suelen llevar colgadas las autocaravanas en su parte trasera y que frecuentan manejar los osos en los circos. Las llevaría al puerto de la Coruña, las colocaría en fila y, con un cabo, las amarraría una a una a un Crucero de Costa Concordia. Pagaría un millón más a las autoridades portuarias y a los propietarios del barco por ver quién puede más: las 50.000 motitos, con el puño a tope, tirando hacia tierra o el trasatlántico, a toda máquina, empujando mar adentro.
También, si fuera un millonario excéntrico, pondría sobre la mesa del ministro de Industria, un montante de 23 millones de florines holandeses por algo muy sencillo. Se trata de que en el tercio final de una rueda de prensa, antes de despedirse y cerrar la comparecencia, dijera en igual tono, y volumen la siguiente frase: «son ustedes todo tíos. No hay ni un bulla que echarse al mirlo». El ministro continuaría su discurso de manera natural. Sin subrayar lo anterior.
Por otro lado, le haría una gran oferta al Ayuntamiento de Ribadesella: le garantizaría la creación de puestos de trabajo gracias a una inversión a fondo perdido de 27,3 millones de euros.
A cambio, solo tendrían que dejarme levantar, en su plaza principal, un monumento de 16 metros de altura, consistente en la recreación hiperrealista de un supositorio de glicerina Rovi. El pueblo, por su parte, también se vería beneficiado por la contratación de 7 ciudadanos que, con un sueldo de 6000 euros mensuales, velarían celosamente por el mantenimiento y lustre de la figura.
Por último, si fuera un millonario excéntrico, le daría a un cirujano del hospital de Castilla la Mancha 2,4 millones de levas búlgaras por llevar en su brazo izquierdo, durante 5 años de su vida -24 horas al día, incluidas las horas de quirófano, un manguito inflable de piscina de Dora la Exploradora. Si se lo quitara en algún momento, devolvería el dinero más intereses.
Unos detectives newyorkinos velarán por el cumplimiento del trato.
Afortunadamente no soy millonario, por eso opto a premios literarios.