1275. CITA A CIEGAS
Julio Ramón Mena López | Verdiales

Las nueve y veintiocho y no llega. Tendría que haber esperado en la puerta. bueno no, que el vestido me queda raro, tengo que comprarme ropa. Además, así puedo escudriñarlo conforme se acerque. Se ha roto un vaso. “Ese cristalito roto, yo sentí como crujía”. Relájate, que ya casi te has acabado la copa de vino, aunque mejor, así me relajo. ¿leí bien la hora? “A las nueve y media en Lamucca”. Si. Lo que dice mi madre, la impaciencia me mata, la tengo que llamar. Deja de comerte las uñas. Piensa en otra cosa. A ver la carta. Para compartir, cazón en adobo malagueño, qué rico. Espero no sea muy diferente a como sale en las fotos, que con estas cosas ya se sabe, una lotería. Buen gusto tiene, el restaurante es bonito. Creo que mejor una ensalada, la Verdísima tiene buena pinta. Las nueve y treintaicinco, a que no viene. Colócate bien la flor, que te reconozca desde lejos. ¿Es ese? Me está mirando. Ojalá. Nada, una pena. Tartar de atún rojo, Ceviche de corvina, chipirones encebollados. “Antes de caerse al suelo, ya sabía que se rompía” ¿Quién me mandaría a mí? Si dejé de hacer esto fue por algo. A ver si me ha llamado. Nada. ¿Le escribo? Relájate, no parezcas desesperada. Voy a darle volumen al teléfono, por si acaso. ¿Cómo se llamaba el último con el que quedé? James. Recién llegado de Inglaterra. Yo y mi inglés. Que con los nervios le dije I missing you en lugar de Nice to mice you. Otro albariño, claro que sí. Risotto de rabo de toro, qué hambre. Las diez menos veinte. Como no venga me muero. ¿Y si me ha visto y se ha ido? Encima le he dicho a la camarera que estaba esperando a alguien. Qué vergüenza. “Está parpadeando la luz del descansillo”. Y el anterior fue Ricardo. Que le tiré la cerveza encima. Qué desastre. Ha llovido desde entonces, por lo menos tres años. Steak tartar, chuletón, solomillo. Menos cuarto. Este se ha echado atrás. Pues mira, mejor. Ahora a hacerme la simpática y ponerme a escuchar batallitas. Me acabo la copa y me voy. O ya que estoy, ceno, total. Voy a escribirle.
– ¿Todo bien?
“Una voz en la escalera, alguien cruzando el pasillo”. Pizzas, de Boletus, pues si, mejor que la ensalada, tanto aparentar. Menos diez. “Malamente”. La pido ya, que este no va a venir. Voy a ir mirando postres, total. Pinky Panther, Panna Cotta, Lemon pie. En Línea.
-Si, esperándote
-¿Dónde? Llevo desde y veinticinco aquí.
-Yo desde y cuarto. Espera que te busco… No te veo.
-Estoy junto a la puerta.
-Y yo.
-Pues no sé.
-Pero tú, ¿en qué Lamucca estás? Te mandé la ubicación.
Madre mía Milagros, qué ridícula eres. Hazte la tonta y mándale tu ubicación.
-Pues no la recibí.
-No te preocupes, me pillo un taxi y voy para allá.
-Ok.
Y para cuando llegue yo con la pizza ya empezada. Tierra trágame.