1008. COMO TOCA
Diego Gargallo Tarín | Diego Gargallo Tarín

Olga y Javier han quedado para desayunar, y como todos los martes van a probar un sitio nuevo.

Olga: ¿Ya sabes qué vas a tomar?

Javier: No me decido… ¿Qué diferencia hay entre la tortilla de patata y la tortilla de patata con cebolla?

Olga: Pues supongo que la tortilla de patata con cebolla lleva cebolla, y la otra no lleva.

Javier: ¡La tortilla de patata ya lleva cebolla!

Olga: Bueno, esa es tu opinión…

Javier: No es una opinión, es un hecho.

Olga: Lo que tú digas.

Javier: Muy bien. Ahí viene el camarero…actúa con normalidad.

Olga: Me preocupa más lo que puedas decir tú.

Camarero: Buenos días. ¿Qué les pongo?

Javier: Queríamos un par de pinchos de tortilla. Para mí uno de tortilla de patata, y para ella uno de tortilla de patata con cebolla.

Olga: El mío si puede ser sin cebolla, mejor. Muchas gracias.

Camarero: Muy bien, dos pinchos de tortilla de patata.

Javier: Perdone, pero para ella uno de patata con cebolla.

Camarero: Sí, pero me acaba de decir que la quiere sin cebolla.

Javier: Mire, es muy sencillo: yo quiero un pincho de tortilla de patata…y mi amiga uno de tortilla de patata con cebolla, pero si no es mucho pedir le gustaría que se lo traigan sin cebolla.

Camarero: Ok, creo que le he entendido. Enseguida se los traigo.

Tras un rato de condescendiente charla, el camarero vuelve a su mesa. Trae los dos pinchos con la mano derecha mientras lleva en su izquierda una bandeja de bebidas para otra mesa. Tiene amplia experiencia con clientes problemáticos, y no les sirve sus comandas delante de cada uno sino que deja ambos pinchos equidistantes a ambos comensales.

Javier: Oiga, creo que se ha confundido. Le ha puesto a mi acompañante el pincho de tortilla de patata sin cebolla, y a mí el pincho de tortilla con cebolla.

Olga: No marees al pobre camarero. Mira, creo que el mio es este…coge tú el otro.

Javier: No, ese me lo ha puesto a mí. El otro lo tengo más cerca de mi mano derecha, y yo soy zurdo.

El camarero, tras la profecía autocumplida de Olga, comienza a marearse. No habría ningún problema, si no fuera por el hecho de que aún sostiene en su mano izquierda la bandeja con bebidas. Sin poder remediarlo, se le caen al suelo provocando una leve sonrisa en Javier.

Javier: Bueno, parece que el camarero tampoco es muy diestro. Venga, que solo te estábamos tomando el pelo, ¡eh Olga! Por favor, sácanos la cuenta. Por separado, claro. Y dejaremos propina… por las molestias.

Olga: Siempre me haces lo mismo… La última vez pagué yo todo.

Javier: Que decida el camarero…

Camarero: No estoy en condiciones de decidir.

Javier: Vale, pago yo…pero si después vamos a comer a otro sitio.

Olga: mientras no montes otro espectáculo, me parece bien

Javier: comamos paella, me apetece una paella.

Olga: muy bien, pero elijo yo el sitio.

Javier: ¡pero una paella «como toca», eh!

Olga: ¡Por Dios!