310. CONSEJOS SOBRE CÓMO NO LIGAR
SAGRARIO HERNANDO MARTÍNEZ | ARIADNA GAMAL

A raíz de recitar innumerables afirmaciones positivas, ya que si “menos por menos es más”, imaginaos la infinita concatenación de positivos…
No es que esté sugiriendo una fórmula, sino más bien lo contrario, sólo estoy diciendo lo que no hay que hacer si quieres ligar. De lo que hay que hacer, no tengo ni idea. Si tuviera que darte un consejo, te diría: ¡experimenta, que yo me lavo las manos! Obviamente, yo no lo sé…

Este es el principio y final de mi carrera como aspirante a encontrar mi “mieda” naranja por internet. ¡Más bien acabé en una verdulería!

La misma página de citas lo aconseja: la mayoría de los «hola, ¿qué tal? » no obtienen respuesta, sin embargo son muchos los que recibo, incluso en su versión light, que no deslumbrante: «hola q tal», «hola k tal», «hola q tl»… Yo me limito a responder cuantitativa y cualitativamente, en la proporción del que inicia la charla:

–¡Buenas! –saluda el aspirante a rompedor de hielos y corazones.
–¡Hola!
–¿Qué tal vas?
–Bien, ¿y tú?
–Me alegro. Bien. Luchando.
–¡Lucha, lucha!
–Ji, ji, ji, ji. ¿Cómo estás?
–Dejando de luchar –dije irónicamente¬–. Ya lucharé mañana.
–¿Y eso?
–Seguía la broma.

Pasó la tarde, llegó la noche oscura, albergando horrores, amaneció al día siguiente, salió el sol y…:
–¡Buenos díassss! –saludó con ímpetu.
–¡Hola! Espero que no tengas que luchar mucho hoy.…
–Se intentará. Tu día, ¿qué tal?

Llegó otro día de lucha y volvió a escribirme, con el mismo formalismo, o, podríamos decir, formulario:
–¡Hola! ¿Cómo estás?
–¡Hola! Bien, ¿y tú?
–¡Muy bien! ¿Qué tal tu semana?
–¡Muy bien! Entretenida.
–A ver si nos vemos. ¿Te apetece?

A la pregunta “¿te apetece?” aún no he osado responder. La contestación podría ser: “me muero de ganas de continuar la profunda conversación, allá donde lo dejamos”

La máxima sería: “para verte besuqueando, no empieces besugueando” Y aquí no vale la PNL, donde te visualices con tu meta conseguida, previa relajación, hipnosis ericksoniana, anclajes y no sé cuántas tecnologías más de los gurúes de autoayuda. Déjate de chorradas y simplemente, ¡utiliza un poco el sentido común!

A veces me esfuerzo en poner faltas de ortografía para mimetizarme con los demoledores de la RAE. A pesar de que el corrector de mi móvil lo arregla, yo le insisto al corrector, que estoy hablando en una página de citas…Y termina por ceder.

…Y, después de eones, desde aquellos primeros diálogos, mi última interacción termina así:
Tras varios ciclos de acondicionamiento de “hola, qué tal”, respondo:
–Pues estoy a punto.
–Ja, ja, ja. ¿A punto de qué?
–A punto de pistola, por lo menos. A punto y final.
–Ja, ja, ja, ja. Vale, vale. O, ¿a punto de caramelo?
–El caramelo hace mucho que no lo paladeo, sino más bien sabores avinagrados, eso sí, sigo conservando el gusto…
–¡Tú sí que eres un caramelo! Ja, ja, ja, ja. Es broma.
–El caramelo es el último día que está aquí. Va a pasar a mezclarse con agua. Hasta ahora ha habido aire, o tal vez éter, o vacío.
–Ja, ja, ja, ja.
–El agua lo disolverá.

Y encontramos humor donde buscábamos amor.