922. CONTRADICCIONES SOSTENIBLES
Jesús Francés Dueñas | Del Montón

Te conocí en la tienda de productos ecológicos donde comprabas legumbres a granel con una bolsa de tela reutilizable, cuando de pronto me atravesaste con tus ojos verde kiwi de mercado de proximidad. El calentamiento global produjo el efecto irreversible y yo caí en las garras de tu naturalismo salvaje. El sermón del reciclaje propició el resto. Tu discurso vehemente de integrista medioambiental me convenció desde el púlpito sagrado de tus labios concienciados y me besaste dulcemente con tu boca sabor a fresa de huerto urbano. Me recorrió un escalofrío cien por cien eléctrico pero de repente huiste de mí al recordar que ibas a manifestarte contra el fracking y a favor de las ballenas simultáneamente. Me diste tu número, me aclaraste que no usabas WhatsApp ni redes sociales porque tenías un viejo Nokia 3310 de esos indestructibles. “Por cierto, me encanta tu ropa retro de segunda mano”, me dijiste mientras te marchabas en bici. No nos volvimos a ver hasta el día que aparqué en doble fila mi tartana de reparto con el motor arrancado, soltando humo negro, quemando gasolina. Cuando abriste la puerta ahí estabas. “Soy repartidor de Amazon”, admití. “Yo he pedido el último iPhone”, confesaste.