1545. CRÓNICA A LA INVERSA
Andrea Mas Toledo | Nemo

El otro día estaba revisando mi diario y me di cuenta de un pequeño detalle: Hay cosas que serían mucho más divertidas si las contara al revés. Por ejemplo:

«Son las siete y por fin he acabado mis obligaciones. Estupendo.
Decido irme al bar a por un café que me despeje.
Yo, que en ese punto estoy súper decidida a no rayarme más por cosas que no están bajo mi control…
Hasta que de repente… Aparece mi ex. Sí, ese al que todavía no he podido superar.
Por lo menos me invita él. Es todo un caballero.
Me insiste un poco y me convence para ir a cenar a un sitio de esos caros.
Tonta de mí, acabo pagando la cuenta.
No pasa nada, no hay Martini que no remonte la situación. Pero para cuando me quiero dar cuenta…
Miro a la derecha, tengo a Daniel al lado sin camiseta. Nos acostamos. Un polvo pésimo. Ni dos minutos. Y si te he visto no me acuerdo.
Total, que yo estoy ahí, en la cama de un tío, que no es cualquier tío, apestando a sudor, con el pelo horrible, el rímel corrido y dándome pena a mí misma.»

Sin embargo, si le damos la vuelta, la historia quedaría tal que así:

«Total, que yo estoy ahí, en la cama de un tío, que no es cualquier tío, apestando a sudor, con el pelo horrible, el rímel corrido y dándome pena a mí misma.
Miro a la derecha, tengo a Daniel al lado sin camiseta. Nos acostamos. Un polvo pésimo. Ni dos minutos. Y si te he visto no me acuerdo.
No pasa nada, no hay Martini que no remonte la situación. Pero para cuando me quiero dar cuenta…
Tonta de mí, acabo pagando la cuenta.
Me insiste un poco y me convence para ir a cenar a un sitio de esos caros.
Por lo menos me invita él. Es todo un caballero.
Hasta que de repente… Aparece mi ex. Sí, ese al que todavía no he podido superar.
Yo, que en ese punto estoy súper decidida a no rayarme más por cosas que no están bajo mi control…
Decido irme al bar a por un café que me despeje.
Son las siete y por fin he acabado mis obligaciones. Estupendo. »

Así la historia en vez de ir de mi patética recaída amorosa… Va de obtener recompensa por el sexo… con un café 😉