CUANDO NO NOS BESAMOS
Lucía Helguera Manso | Lurlina Rollercoaster

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Siempre lo recuerdo todo.



Los olores, la música que estaba sonando en tal bar, si la persona con la que he quedado llevaba jersey o camisa, con qué pendientes combiné la ropa que decidí ponerme, qué pedimos en aquel bar, por dónde paseamos. Pero aquel día fue diferente.



Quedamos a la salida del teatro. Aún estaba asimilando la obra, cuando te reconocí en la boca del metro. No sabría decirte el nombre de la obra que vi, pero recuerdo exactamente el impulso que me llevó a abrazarte en vez de darte los dos esperados, fríos e impersonales besos que se suelen dan por cortesía.



– ¿Qué te apetece hacer? (¡Aaaah! La pregunta estrella)

– No sé… ¿Damos una vuelta y tomamos algo?



Caminar es una buena estrategia para disimular que te tiembla todo el cuerpo cuando estás nerviosa, aunque la verborrea incontenida lo confirme. Pero esa noche el paseo duró poco y nos metimos en el primer bar en el que había hueco. Teníamos sed de una divertida conversación. Una caña. Un vino blanco. ¿El nombre del bar? Ni idea. Pero aún puedo sentir el calor en mis mejillas cada vez que me mirabas y yo bajaba la vista avergonzada.



La noche avanzaba y cambiamos de escenario. Queríamos un sitio en el que pudiéramos escuchar todos los nombres de grupos, discos y canciones que se iban intercalando animadamente en nuestra charla. Y por qué no, pedir algo de picar. Aunque dudo mucho que el hambre fuera real, porque le estábamos prestando más atención a otras cosas que a nuestros estómagos.



Mareé la comida en el plato y fijo que corté trocitos pequeños de aquello que fuera que pidiésemos. De repente, echamos el freno de mano. La conversación se disipó brusca, pero al mismo tiempo sutilmente. Nos estábamos mirando fijamente. A esa mirada le siguió un silencio. Uno, dos, tres segundos. Un suspiro profundo…



Joder, ¿qué pedimos esa noche para cenar? Por más vueltas que le doy a la cabeza, no lo recuerdo y yo siempre lo recuerdo todo. Supongo que te lo preguntaré cuando llegues a casa.