264. CUESTIÓN DE COMPETENCIAS
Ana Maria Abad Garcia | Manatí

En la última asamblea, hemos decidido que es mejor no llevarles la contraria. Sudaremos tinta empujando montaña arriba el maldito pedrusco, dejaremos que un inmundo pajarraco nos picotee inmisericorde las entrañas sin retorcerle el pescuezo, cargaremos con un peso inhumano sobre nuestros hombros, o verteremos sin descanso cántaros de agua en un pozo sin fondo. Al menos, hasta que hayamos sobornado a todos los demonios menores y consigamos iniciar la revuelta que derrocará al Príncipe de las Tinieblas. Y cuando el poder sea nuestro, podremos divertirnos impunemente por toda la eternidad: el de la caldera cuatro, que fue abogado, asegura que Dios no tiene jurisdicción en el infierno.