757. DE MÁLAGA A MALAGÓN
miriam romero recio | MiMi

Málaga, un caluroso día de verano de 2012. Una familia está pasando uno de los mejores veranos de su vida en la playa.
Mientras, en el apartamento, una ensalada de pasta con mahonesa reposa sobre la encimera de la cocina.
Tras la ingesta de espetos fritos, la prole se dispone a volver a casa, y una vez allí se comen la esperada ensalada.
El resto de la tarde transcurre con normalidad, hasta que una de las niñas siente algo raro en el estómago, por lo que decide ir al baño, esta vomita, pero como el dolor se alivia decide no darle más importancia.
Al cabo de unos minutos esa molestia comienza de nuevo, y vuelve al baño, del cual ya no saldría…
El resto de la familia, extrañada ante la tardanza de la niña decide ir a preguntar, y llaman a la puerta, pero al no contestar la muchacha la abren. Su sorpresa es mayúscula cuando se la encuentran pálida arrodillada en el váter.
De repente la madre comienza a tener arcadas y sube al baño de la planta de arriba, otra la cual no saldría de él…
Segundos después la tía sube al último baño disponible, y al igual que sus antecesoras empieza a vomitar sin control.
Los hombres atónitos por lo que estaba pasando decidieron llamar a una ambulancia, la cual tuvo que arrastrar los cuerpos de las mujeres hacia el auto, la niña más pequeña sin embargo fue llevada en coche al hospital infantil.
Tras un largo viaje en la ambulancia las mujeres fueron separadas y sometidas a diferentes interrogatorios y tratamientos.
Algunas horas después, en la observación de Urgencias, la niña mayor está sentada en una silla de ruedas con un gotero colgando, ya visiblemente recuperada y aburrida, cuando oye la voz de su tía, diciendo a la enfermera que la pusieran a su lado, pues era su sobrina.
Ambas charlaban animadamente, esperando a que les dieran algo frío para beber, cuando pasa una camilla por su lado con una mujer herida. La tía le pregunta a la niña: “¿Esa no era tu madre?
La chica responde que eso es imposible, pues su madre llegó en las mismas condiciones que ellas.
Aún más tiempo pasa, cuando por fin les dan la noticia de la esperada alta, de modo que entran el padre y el tío para recogerlas.
De repente, estos se dirigen hacia la camilla en la que se había fijado antes la tía y comienzan a hablar con la enferma. Tía y sobrina se miran extrañadas, entonces la pequeña pregunta: ”¿Qué hacéis hablando con una desconocida?”
El tío contesta:”¿Desconocida?, pero si es tu madre”.
Ambas comienzan a reír y se levantan de su silla para ver a la enferma. Resulta que durante el interrogatorio se había caído y además de partirse la ceja se hizo un esguince en el pie.
Después de aquella odisea, la atmósfera vacacional descendió en picado, pero al menos tendrían una historia que contar.