De nueve a cinco
Luis Alberto Solano Piñero | Luis

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Yo, un hombre viviendo en Praga por casi diez años, nunca tome a Polonia como un país que quería visitar además de la zona histórica. Era algo que siempre decía que podía hacer el año que viene porque está cerca, puedo tomar un tren, un avión y solo serán un par de euros. Finalmente, en febrero de 2023 anuncia su gira mundial donde su única fecha cercana sería en Varsovia. Con mi amigo, decidimos intentar y finalmente pude entrar después de la espera y comprar 2 entradas para la segunda fecha. Compramos nuestros tickets de tren y reservamos nuestra estadía. Oficialmente, iríamos a Polonia a ver a Beyoncé. Saltando el tiempo hasta junio 28 del 2023, se hizo el día, decidimos ir a las 9am para poder estar lo más cerca posible, llegamos, tomamos turnos para ir al baño, para comprar comida, para estirar. Mientras tanto, yo estaba en tinder y hago match con un chico que casualmente, estaba a dos metros de mi lo que ya pudo iniciar nuestra primera conexión. Al inicio, fue algo muy superficial y estaríamos en dos zonas distintas, así no que le hicimos mucho caso. Acordamos de encontrarnos luego del concierto y tomar algunas bebidas. El concierto sucedió, mejor concierto que he(hemos) atendido en nuestras vidas. Para vernos después del concierto fue una odisea, el era local y eligió el lugar donde nos encontraríamos. Yo, totalmente perdido, me tomo 30 minutos en llegar a donde nos encontraríamos. Ya solos, tomando cerveza y discutiendo sobre el concierto, empezamos a hablar de nuestros placeres culposos, permitiéndonos reír y conectar de una manera diferente. Mientras caminábamos, seguíamos hablando pero el miedo por dar el primer paso estaba ahí, ambos asustados y con un poco de vergüenza. Decidimos sentarnos en una hamaca, algo que el mundo nos ayudaría para romper el hielo porque la hamaca nos jugó una y se voltio, haciendo que ambos cayéramos uno encima del otro. Solo nos reímos, nos sonrojamos pero pudimos romper la primera barrera, el tacto. Estábamos hablando sobre nuestros viajes, donde encontramos, que mientras el estuvo en Praga, se tomó una foto al frente de mi departamento sin saber que yo vivía ahí (vivo cerca de un monumento). Caminamos hasta mi hotel hasta las 5am, algo que pensamos que iba a ser de una hora, se convirtió en una conversación hasta la madrugada, haciendo preguntas aleatorias y hablando sobre música y política, una vez llegamos a mi hotel, decidí llamarle a un taxi porque mi amigo estaba ya dormido en la habitación. Antes de entrar al taxi, decidimos despedirnos con un beso pequeño, de alguna manera significando que ambos disfrutamos de la noche juntos. Esa primera cita, se convirtió en chats infinitos y muchos viajes más, uniendo dos personas que no esperaban o tenían expectativas de nada, y dos personas que creció un amor donde menos se lo esperaban.