924. DEBATES BIZANTINOS
Jesús Francés Dueñas | Del Montón

En cuanto supieron de la pandemia fueron los primeros en ponerse manos a la obra. Confinados en su tabernáculo prometieron no probar bocado mientras buscaban la fórmula maestra. Desempolvaron los viejos libros, desentrañaron los ilegibles manuscritos traducidos solamente a un puñado de lenguas muertas y recurrieron a los doce sabios de Constantinopla para recrear sus encendidas discusiones y apasionadas disputas. Era la ocasión perfecta para la que se habían estado preparando durante toda su vida. Un grupo selecto de hombres sobradamente cualificados, la élite de la erudición del imperio, la flor y nata de los mejores pensadores de occidente, reunidos para dar respuesta a la mayor crisis de los últimos tiempos. Cuando tuvieron la solución del problema y abrieron la puerta sellada a cal y canto con siete herrumbrosos candados, gritaron al mundo entero sus sesudas conclusiones sobre el sexo de los virus: se podía decir el covid o la covid indistintamente. Qué pena que ahora que todo ha pasado no haya sobrevivido nadie para decir correctamente el género de las enfermedades.