339. DECRETO CELESTIAL
Raquel Sánchez López | Cangrejomoro

Más allá de los confines de la lógica y la razón, unas manos rabiosas arrancan con impotencia un cartel en la puerta de su hogar. Bajo la luz de una tenue vela, se dispone a leer su contenido. Lo más llamativo de su mensaje se resume en una simple frase: “Por motivos de fuerza mayor, nos vemos obligados a decretar el cierre de las instalaciones en el paraíso, y para seguir gozando de sus privilegios deberá abonar la suma de medio millón de almas en concepto de rescate”.
Alá, en su infinita indignación, se dispone entonces a mandar un bizum al cerebro de aquella macabra operación. Y es que, a pesar de sus excelentes referencias, nunca debió poner sus negocios en manos del abogado del diablo, que siempre te la cuela donde menos te lo esperas.