DEJAR DE OLER A CACA Y LECHE CORTADA
Miriam Herrán de Viu | DATE ALAS

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Marisa y Carlos pululan por la casa adaptándose a una nueva realidad a la que esperan poder llamar rutina.

—¿Has metido los pañales y las toallitas? —pregunta ella con Julia medio dormida entre sus brazos.

—Sí, pañales, toallitas y crema —responde él con el cepillo de dientes en la boca—. Que nos se nos olvide el biberón.

—Ya lo tengo preparado. No me mires así, mi amor —susurra sentándose sobre la cama y besando a su hija en la frente—, ya me siento suficientemente culpable.

—¿Qué le dices? —pregunta Carlos apoyado en el marco de la puerta.

—Ojalá pudiera explicárselo. No quiero que piense que la abandonamos.

—No va a pensar eso. Se dormirá la siesta, tomará el biberón, mirará un rato al techo e iremos a recogerla.

Marisa no puede evitar el estallido de un llanto histérico que habla de muchas noches sin dormir, de un baile de hormonas que todavía no han llegado al final de la fiesta y de un amor arrolladoramente agotador.

—Es tan pequeñita……

—Por eso seguro que se adapta mejor. Y a ti te vendrá bien despegarte un poco de la enana, aunque sea solo por unas horas.

—Lo sé, lo sé. —Marisa deja a Julia, que ha vuelto a quedarse de nuevo dormida, en la cuna y aprovecha para echarse un vistazo delante del espejo de cuerpo entero que tienen en el dormitorio.

—Estás preciosa.

—He tenido que cambiarme cuatro veces. No me entra nada.

—Has parido hace solo cuatro meses.

—No sé si seré capaz de volver.…

—¿Al trabajo?

—De volver a entrar en la vida de antes. No sé, es como si fuera a tener una primera cita conmigo misma y todo el mundo esperara que encajáramos a la perfección. Joder, ¿y si no nos caemos bien?

—¿Qué? —pregunta algo contrariado—. ¿Quiénes?

—¿Y si a mi vida de antes no le gusta la nueva yo, o a la nueva yo no le gusta la vida que tenía?

—¿De qué estamos hablando?

—Yo qué sé. Estoy cansada.

Carlos se pone en pie y la abraza desde detrás.

—Todo va a salir bien. Julia está a punto de conocer a sus primeros amigos y tú por fin conseguirás, y cito textualmente, dejar de oler a caca y leche cortada.

—Sí, lo de dejar de oler a leche cortada es un punto, no te lo voy a negar.