1376. DESNUDOS FRENTE AL ESPEJO
MANUEL S. MARTÍN | SMS

— Venga no protestes más que aquí justo a la vuelta están los dormitorios. Verás que cantidad de armarios tiene ‘Ikea’ y que bien ordenado está todo.
— Ni aunque compremos cuatro armarios gigantes vas a encontrar la forma de meter tantos bolsos, zapatos, blusas, vestidos, abrigos… En 25 años casados no te he visto tirar ni un pañuelo. Tengo el móvil de Marie Kondo aquí, ¿le ofrecemos un contrato fijo?
— ¡Qué exagerado eres! Mira, mira, ¿qué te parece este de puertas correderas? ¡Son enormes! ¡Anda mira!, si abres la puerta se enciende la luz, ¡qué bueno! Abajo todos los pantalones, a este lado los zapatos, encima van todas las joyas en estos dos cajones. ¡Qué bien pensado! Esta parte más larga para los abrigos, aquí vestidos, allí chaquetas y debajo los jerséis doblados. Como es hasta el techo, ponen esas cajas para meter cosas que uses menos, como el edredón en verano…
— Con uno no tienes bastante.
— Pues cogemos dos, así no quedan huecos inútiles a los lados. Además, que son bien bonitos.
— A ver, las puertas son intercambiables. ¿Blancas o en madera de haya?
— A mí me gustan las de espejo. Siempre he querido tener un gran espejo en la habitación…
— ¡Ah vale!, como van de pared a pared y del suelo al techo, ¡todo espejo! Esto hará la habitación más grande… y me veo los modelitos de cuerpo entero, como en el Zara. ¡Genial!

— Pues ya está montado. Tu sueño hecho realidad. Un armario doble de pared a pared para guardar ropa de 3 décadas… ¿contenta?
— ¿Y tú?, ¿contento? Toda la pared frente a la cama es un espejo. ¿Ahora qué?
— Pues ahora, nos quitamos la ropita… enlazamos nuestros cuerpos… nos arrodillamos en la cama… retiro el pelo de tus hombros… nos vemos en el espejo…
— ¡Diossss…!, pero ¿te has visto esos bultos que te salen en los riñones? ¡Si tienes más de eso que culo! Pareces un pajarillo con esas patitas de alambre… claro que en vez de plumas…tienes pelo cabrón. ¡Qué barbaridad! ¿desde cuándo tienes tanto en la espalda? ¿se te ha ido trasladando el de la cabeza o qué?
— Bueno, bueno… que tú tampoco eres una sílfide, que digamos. Mírate en el espejo. ¿Qué es eso que te cuelga ahí?, parece que se te haya despegado algo por dentro. Y tu espalda tampoco es que digamos que sea perfecta. En el espejo no distingo si estás de frente o no.
— ¿Qué le pasa a tu cara? ¿Te estás insinuando o te está dando algo? ¿Llamo al médico?
— Intentaba insinuarme, sí. Pero las figuras del espejo no dejan que me concentre. Va a ser mejor que apaguemos la luz.
— Sí. Va a ser mejor que frente al espejo, nos veamos vestidos.
— Sí, va ser mejor