1560. DESPROPÓSITOS DE AÑO NUEVO
Sergio Lebrero Perea | 9EJ8

Arturo deambula por la calle con el móvil en la mano y una bolsa de entrenamiento al hombro, no se ubica. Va fijándose en todos los letreros y observando atentamente a su alrededor, aparentemente aturdido decide preguntar. Observa a un hombre del lugar y se lanza.
-ARTURO: (cortés) Hola, buenos días, señor.
(mostrándole la pantalla del móvil)
Por favor, ¿sabría usted indicarme dónde está esta calle y cómo llegar?
-HOMBRE: (aguantando la risa, con cierta sorna) ¡Pero si ya estás aquí!, ¿te has desorientado?
-ARTURO: (contrariado) Disculpe, pero no entiendo, llevo toda la mañana dando vueltas y no encuentro lo que estoy buscando.
-HOMBRE: ¿Y qué has venido a buscar pues?
-ARTURO: El gimnasio del barrio, venía a apuntarme.
-HOMBRE: (toma la iniciativa y lo agarra con confianza) ¡Aaamigo!, haberlo dicho antes, ahora te entiendo.
(se toma su tiempo)
Llega usted tarde.
-ARTURO: ¿Cómo?, eso es imposible (niega con la cabeza), si yo he leído que abre toda la mañana, y apenas son las diez pasadas.
-HOMBRE: Pero no mire el reloj, hombre, mire el calendario, ¿a cuánto estamos?
-ARTURO: Febrero si no me equivoco, pero sigo sin entender qué tiene que ver.
-HOMBRE: ¿Aún no?
(ríe aparatosamente)
Ya ha pasado Enero y con él los propósitos de año nuevo.
Arturo se queda ensimismado, no sabe cómo continuar la conversación.
-HOMBRE: No se preocupe, es aún demasiado joven e idealista, yo le cuento.
Aquí está el gimnasio a donde venía, ¿correcto?, y, ¿qué ves ahora?
-ARTURO: Un bar.
-HOMBRE: Ves, es fácil de comprender.
(continúa su explicación)
Durante el mes de Enero hace las veces de gimnasio y recibe a todos esos optimistas que se proponen mejorar su vida emborrachados de buenos deseos tras la Navidad, ahora entenderás.
Se les da de alta con una promoción para todo el año y raro es el que sigue viniendo después de mediados, luego llega la cuesta de Enero y desaparecen, ellos y el gimnasio. Entonces retomamos el servicio de bar.
Arturo comprende y no puede disimular su sorpresa.
-ARTURO: (avergonzado afirma) Entiendo.
-HOMBRE: Mire, le voy a dar más ejemplos.
(empieza a señalar diferentes emplazamientos a lo largo de la calle)
¿Ve aquel local de depilación?, hasta hace dos días era una escuela de idiomas, sólo han tenido que quitarle la tilde a «inglés» del cartel.
¿Ese estanco?, la semana pasada hacían terapias para dejar de fumar…
-ARTURO: (corta) Pero allí (señala) se realizan terapias familiares y no parece haber cambiado.
-HOMBRE: ¿Y te sorprende?, después de las fiestas es cuando más trabajo tienen, aprovechan, ellos no cierran.
-ARTURO: Y ese otro almacén, ¿una agencia de viajes?
-HOMBRE: No, allí es donde guardamos las cosas del bar hasta que podemos volver a abrir. Nadie viaja más, pero veo que ya lo vas entendiendo.
-ARTURO: Oye (curioso), pero ¿y si algún cliente quiere volver después…?
-HOMBRE: (interrumpe con énfasis) Los clientes son los mismos, pero ahora vienen más felices, y nosotros…… nosotros cobramos por duplicado.
(Se dirige cariñosamente a él, han entablado cierta amistad)
Ha sido mucha información para una mañana, te estarás quedando frío, entra y nos tomamos algo. Al final, tienes todo el año para hacer deporte, ¿no? (le guiña un ojo)

Marchan los dos riendo.

FIN.