6. DIARIO PERSONAL DE UNA MASCARILLA QUIRÚRGICA
Marco Antonio Tevar Asensio | Marco Tevar

Día 1
Estoy superfeliz de poder ayudar a proteger a los humanos de los virus durante unas horas, que ganas de enfrentarme al coronavirus y machacarlo, tiene pinta de ser un blandengue. Que ganas de que me saquen de la caja y me usen, así podré tener mi espalda tocando la boca de un humano responsable y previsor.
Día 3
Un señor mayor de unos 60 años me ha cogido, pobre señor, no para de fumar y escupir por todas partes, que pena me da. Protegeré su vida con honor y valentía durante unas horas antes de que me tire a la basura.
Ya he pasado mi esperanza de vida de 4 horas, debería estar en la basura, pero sigo viva, no me lo creo, hay vida más allá de las 4 horas. Me resulta extraño y excitante, tendré nuevas oportunidades de proteger a mi dueño ante el virus, o el bicho cómo él lo llama.
Estoy colgado del llavero, soy el salvador de la humanidad.
Día 4
Hemos ido de paseo por el pueblo, no me presta atención me lleva en el codo casi todo el rato. ¡El codo no respira, ahí no ayudo! Cuando me lleva en la cara me suele bajar para que no disfrute de su tacto, sino que está con su amigo el puro, él sí que disfruta de su tacto. Ojalá fuera puro para que me chupara todo el día.
Día 12
Esto se me está haciendo difícil, me lleva cómo un accesorio más. Cada vez estoy más hecho polvo, el color amarillo y negro está dando paso a mi jovial azul celeste que tanto caracteriza a una mascarilla sana, espero que pronto me tire, me estoy poniendo enferma. ¡No era tan bueno tener una vida larga!
Día 19
Ha sido un día muy duro, hemos tenido un accidente. El anciano al ver venir a la policía me ha quitado de su codo y rápidamente me ha puesto es su boca, y por la violencia del momento ha tirado con mucha fuerza de mí. Uno de los elásticos se ha partido por la mitad. ¡Ahora estoy mutilado, ojalá me tiren ya!
Día 20
Me ha atado el elástico. ¡Qué asco de existencia!
Día 22
Me he encontrado con el coronavirus, cara a cara, pero ha sido demasiado tarde. Ya no tenía fuerzas para poder filtrar y salvar a mi señor, el virus ha entrado cómo si nada. Soy una inútil y además se ha infectado. Debería estar en la basura hace semanas, no obstante estoy aquí matando humanos silenciosamente.
Día 28
Hemos ido al bar con los amigos, mi salud era tan débil que no podía ni sujetarme en su codo, estoy desvalido. ¡La muerte es la única salida!
Día 35
Ha venido la nieta de mi señor de visita y al verme me ha mirado con cara de asco y pena, me ha cogido con un guante, llevaba puesta una flamante mascarilla FPP2 de último modelo, por lo menos mi última visión ha sido algo higiénico y sano.
Me ha tirado a la anhelada basura. ¡Mi sueño se ha cumplido!